Por violencia, aumenta migración forzada

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El desplazamiento forzado interno es un fenómeno invisible para los gobiernos federal y estatal. Ya no se trata de migrantes que buscan pasar a Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida, sino que salen huyendo de sus lugares de residencia forzados por la violencia.

Según el informe Vidas en la incertidumbre: la migración forzada mexicana hacia la frontera norte de México, elaborado por la Coalición pro Defensa del Migrante y American Friends Service Committee-LAC, el desplazamiento forzado interno ha tenido un vertiginoso crecimiento en los últimos tres años.

Michoacán, Guerrero, y el Estado de México son las principales entidades de procedencia de las personas que migran de manera forzada hacia la frontera norte a causa de la violencia y el clima de inseguridad que se vive en sus localidades.

En la presentación del informe, José Moreno Mena, investigador del Colegio de la Frontera Norte explicó que fue sistematizada la información de casi 1 mil expedientes de personas desplazadas por la violencia que llegaron a Tijuana entre 2013 y 2016, junto con dos centenares de encuestas y cuestionarios directos aplicados a una muestra de 215 migrantes que arribaron entre abril y mayo de este año a la misma ciudad.

Los resultados revelaron que el 73  por ciento de los entrevistados manifestó que su desplazamiento del lugar de residencia tuvo que ver con la violencia que existe en el lugar donde radicaba. El 18 por ciento indicó que ellos o algún familiar fue objeto de algún delito o acto de violencia.

Del 74.5 por ciento de los migrantes desplazados por violencia, 41.5 por ciento vivía en Michoacán y 33.3 en Guerrero. En las entrevistas fueron recurrentes otras cuatro entidades, donde el estado de México destacó por encima de Colima, Guanajuato y Jalisco.

El 94 por ciento de las mujeres adultas desplazadas son madres. Más de la mitad tenía entre uno y tres hijos, mientras un tercio tenía de cuatro a seis. “Sin duda esta característica es un factor determinante para que esta población haya tomado la decisión de salir de sus localidades”, señala el documento.

De acuerdo con Fernando Becerra, de American Friends Service Committee, José Knippen, de Fundar, y Daniel Bribiesca, del Instituto Madres Asunta, el objetivo del informe es visibilizar el fenómeno del desplazamiento interno forzado por motivos de violencia, ya que consideran hay una total ausencia de programas y políticas públicas para atender este fenómeno en aumento.

En la realización del informe también participaron diversas organizaciones civiles que trabajan con migrantes en albergues y redes de asistencia en Baja California, Tamaulipas y Sonora.

(Con información de La Jornada)

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