La deuda y la escena política local: un (triste) episodio más

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Dicen que la política es el arte de la representación: algo así como montar una obra de teatro con sus personajes, dramas y finales. Hoy en el Congreso del Estado se hizo gala de grandes actores, pero se mostró la mediocridad de los guiones, y sobre todo, la incapacidad de encontrar desenlaces decentes.

Si la actuación de hoy en el Congreso fuera una competencia al estilo La Academia o Big Brother, seguramente Jorge Luis Preciado sería el ganador con los aplausos del público, pues su movilización fue tan efectiva que sus simpatizantes se dedicaron gran parte del tiempo a vitorearlo, incluso lanzaron rechiflas contra Locho y hasta se pelearon con los de Morena por ver quién ponía la lona por delante.

En el episodio de hoy el oficialismo también estuvo representado. Cuando se abrieron las puertas del recinto legislativo gracias a una rápida acción de militantes de Morena, las sillas del público ya estaban ocupadas. Horas antes, una silenciosa operación hormiga llenó el pleno de trabajadores de gobierno, en su mayoría adormilados pero que soltaron un par de gritos al estilo: “¡Puro PRI cabrones!”.

Pero el confrontamiento no se dio entre Priistas y opositores, sino que mayormente pasó por un rechazo de Morena y Movimiento Ciudadano contra Jorge Luis Preciado y su comitiva manifestante, pues las horas de plantón y delibaración previas fueron opacadas por la estridente llegada de este personaje y cientos de militantes del PAN, que sin más, se metieron hasta el fondo del Congreso y tomaron la tribuna: Una acción que solo pudo lograrse con las fuerzas brutas de Jorge Luis, pues la barrera de policías vestidos de civil era sólida y como lo mostraron, dispuesta hasta los golpes contra quien osara violar la sede del poder popular.

¿Y dónde está el poder del pueblo? Dicen que solo se representa aquello que no existe, y es precisamente el pueblo el gran ausente en la trifulca de este lunes.

Quizás el pueblo estaba afuera en los adultos mayores exigiendo su pensión. Tal vez el pueblo era una señora llorando por la enfermedad de su padre conectada directamente con las finanzas del estado. Lo más seguro es que el pueblo está indignado en las redes sociales, en su trabajo y moviendo la cabeza negativamente en la comida familiar.

Para el pueblo no existe una compleja red de alianzas, oposiciones, traiciones y tácticas. Para el pueblo ya solo queda teatro y fatalidad. Para el pueblo ya no hay esperanzas y todos son iguales.

Sabiamente lo dice un ambulante: ¿Para qué hacen todo eso si ya saben que la deuda se va a aprobar?

Quizás por eso Morena, Locho y los simpatizantes de Jorge Luis emprendieron una batalla por diferenciarse entre sí, lanzando acusaciones, peleando por la visibilidad de las lonas o invocando a una falsa unidad.

Porque, de hecho, ni las tres fuerzas políticas estaba de acuerdo en el fin: ¿Un no rotundo a la deuda? ¿Sí a la deuda pero con condiciones? ¿Castigo a los culpables del déficit? ¿Reventar la sesión o dejarla pasar?

Mientras, las horas pasaron, los ánimos bajaron y la tribuna fue desalojada. La alineación PRI-PANAL-PVEM-PT mostró unidad en sus votos, dos activos del PAN cedieron a favor del endeudamiento, dos diputados más del PAN llegaron tarde junto con uno del PRD y otro del PAN, Guadalupe Hernández Arias (suplente de Gretel Culin Jaime), no llegó.

Y así de absurdo fue el final del episodio.

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