Colima en Corto

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La actual administración de la Secretaría de Cultura de Colima se ha caracterizado por abrir espacios que antes no registraban masiva afluencia, y que hoy ofertan de manera gratuita a los ciudadanos la posibilidad de acceder a producciones artísticas y culturales de corte local, nacional e internacional; y si bien esto se encuentra lejos del fomento a la cultura popular o la circulacion de esta en todas las capas de nuestra sociedad, es insoslayable el esfuerzo de masificación y apertura de espacios antes más elitizados.

El festival “Colima en corto”, en voz del secretario de cultura, ha sido un esfuerzo por impulsar una política pública integral, en este caso aplicada al cine como un espacio de producción, de consumo, de encuentro y expresión artística y social.

Y es que más allá de la oferta que encontramos durante una semana para poder asistir a proyecciones de cine mexicano (e invitados extranjeros) de alta calidad y valor social, este festival ofreció a muchos productores la posibilidad de crear, ser vistos y criticados, así como también de interactuar con creadores experimentados y acrecentar sus herramientas de formación.

El concurso de cotrometrajes recibió aproximadamente 300 propuestas, muchas de ellas provenientes de colimenses talentosos y con mucho entusiasmo de mostrar un trabajo que sabemos, cuenta con pocos espacios para ser difundido.

Hay cosas también que quedan pendientes, por ejemplo, aparentemente no se tomó en cuenta las diferentes condiciones creativas, formativas y materiales de los participantes, de ahí que podemos ver en competición un corto con una alta calidad de producción frente a otros que apenas cumplen mínimos requerimentos para ser digeribles en pantalla. Seguimos evaluando haciendo tabla rasa, y esto es de resaltarse sobre todo cuando hablamos de que estamos metiendo en un mismo saco a productores “amateur” y “experimentados”, pero salvando diferencias creativas, se nota mucho como influyen las capacidades provenientes de recursos materiales.

Aun así el sabor de boca no es amargo, ya el hecho de que se abriera este espacio significa mucho y bien puede ser el impulso para que muchos continuen con una trayectoria artística que quizás antes no se habían planteado, o bien para que comiencen a trabajar duro en aquello que les haga falta perfeccionar.

El corto ganador, “Jonás”, es una producción que hizo mano de recursos tencológicos y creativos que nos pudieron ofrecer una proyección de alta calidad, una fotografía profunda de un recorte de vida cotidiana en nuestra ciudad que nos ilustra, como nuestra condición es ya la de una sociedad compleja, con las angustias y clímax existenciales que ello conlleva. Un tiempo detenido abrazado por un tiempo eterno de nuestra urbanidad y sus afueras.

Dos menciones honoríficas; una fue recibida por “El pasadizo”, una historia simple que recupera el mito de los pasajes secretos entre las iglesias de Colima, un mito reinterpretado ahora con viajes através del tiempo-espacio aprovechados por el espíritu de aventura de nuestra generación global, virtual y viral.

El otro corto premiado se va a una muestra en Quebec y no es para menos, “Las Moscas” es un relato característico de la literatura mexicana y de aquellas pequeñas historias que dan vida y color propio a nuestros pueblos. Infancia, modernidad y sociedad tradicional bajo un retrato (y un relato) entrañables.

Intereses, habilidades y recursos diversos hoy estuvieron presentes en un mismo espacio para recordarnos cuanto talento tenemos por impulsar.

 

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