Sueñan las pulgas con sacar más sangre

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Sueñan las pulgas con sacar más sangre del perro,

Y sueñan los Todo con seguir siendo ricos,
Que algún mágico día
Lluevan otra vez los rescates financieros,
Que llueva la deuda pública para rescatarlos
Pero los rescates llovían ayer, hoy no.

Con el debido respeto a Eduardo Galeano, cuya partida recordamos hace dos días.

La crisis económica que comienza a asomarse a través de la ventana abierta por la pandemia del Covid-19 ha sido motivo de discordia entre el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y la cúpula empresarial mexicana. Aunque se trata de rencillas que datan de tiempo atrás, fue la presentación que hizo AMLO de su Plan de Reactivación Económica la que volvió a echar leña al fuego de los desencuentros entre el titular del poder político y los dueños del poder económico.

Hay que señalar que dicho plan es esencialmente la enumeración de proyectos que ya se estaban llevando a cabo (los debatibles Tren Maya y Corredor Transítsmico, por ejemplo), anunciadas con bombo y platillo en las marquesinas de la publicidad oficial para autocomplacencia del gobierno. Sin embargo, no incluyó algo importante que la patronal esperaba: la condonación de impuestos a las grandes empresas y el endeudamiento público para invertir en ellas. El refrito de la fórmula “privatizar las ganancias y socializar las pérdidas”.

Y es que AMLO no solo lo omitió esto en su listado de acciones anti-crisis, sino que reafirmó su manta de que “por el bien de todos, primero los pobres”.

Vino entonces la rabia de los patrones. La Coparmex calificó estas medidas como “ideológicas” y ancladas en el pasado, y sentenció que se estaba llevando al país a un “sexenio perdido” abandonando “su deber como jefe de Estado para unir a la nación”. Para la Canacintra fue un anuncio “decepcionante” y una muestra de “debilidad y fracaso”. Mientras tanto, la Canaco en su sección tamaulipeca llamó a los empresarios a una huelga de pago de impuestos.

Para no irnos de boca, no hay que olvidar qué López Obrador llegó al gobierno, esencialmente, por la irrupción electoral masiva que derrotó los intentos de fraude electoral, como voto de castigo a los partidos tradicionales, rebosantes de casos de corrupción y abiertamente pro-élites. Y es apoyándose en esta amplia base social y presentándose ante los grandes empresarios como garantía de estabilidad y moderación de la cólera popular, que negocia con los dueños del poder para echar a andar su gobierno. A ellos no les quedó más que convertirse de última hora a la Cuarta Transformación y gozar de ciertos beneficios en los pasillos de palacio o hacerse a un lado, en constante defensiva, esperando momentos mejores para quitarse de encima a un gobierno que repudian por sus rasgos plebeyos.

AMLO no es un Lenin o un Chávez partidario de la creación de poder popular y la socialización de la economía, sino un dirigente pequeño-burgués que cree firmemente en la unidad de las clases sociales por “el bien de la nación”, que se entiende bastante bien con algunos grandes empresarios como Slim, Romo y Salinas Pliego y cuyo Plan Alternativo de Nación añade programas sociales pero bajo las reglas infranqueables del libre mercado. Sin embargo, su carácter de outsider en el horizonte político mexicano, la enorme base social que lo sostiene y su aspiración personal a ser otro héroe histórico le hacen reclamar bastante autonomía política y competir con quienes pretenden quitarle la batuta de director de la “gran orquesta nacional”.

Por eso AMLO contraatacó a su manera. Convocó a los grandes empresarios afines para renovar su adherencia al gobierno, hizo público que 15 empresas debían al fisco cerca de 50 mil millones de pesos, el equivalente a 40 mil ventiladores para insuficiencia respiratoria, y reiteró su rechazo a pedir un préstamo a las instituciones financieras internacionales.

En las siguientes semanas, teniendo como trasfondo la emergencia sanitaria y económica, seremos testigos de una acalorada disputa por la dirección del país en temporada de crisis. A ello responde la convocatoria que el Consejo Coordinador Empresarial hizo al sector privado, organizaciones civiles de derecha y sindicatos blancos y charros a organizar “ese coraje” para “poder hacer ese gran pacto nacional, ese gran convenio nacional donde todos unidos podamos ser escuchados”. Qué arrogancia de la minoría parásita al querer arrojarse la representación de las mayorías trabajadoras.

Ahora bien, esta confrontación entre la 4T y las organizaciones empresariales se nos presenta a las clases populares como una valiosa oportunidad de ir más allá de López Obrador, blindar los derechos sociales que aún tenemos y conquistar más, haciéndoles pagar la crisis a quienes la ocasionaron. Por eso, desde nuestras modestas fuerzas como Coordinadora Socialista Revolucionaria, dimos a conocer 10 propuestas para afrontar la emergencia sanitaria y económica poniendo por delante a la “clase imprescindible”, las y los trabajadores:

  1. Inversión en ciencia e investigación, mayor participación social y fortalecimiento del sistema de salud pública.
  2. Mejores condiciones laborales para las y los trabajadores de la salud y una red única de salud pública, gratuita, de calidad y accesible para todas y todos.
  3. Condiciones de seguridad para las y los trabajadores de la salud.
  4. Fortalecimiento de los programas de atención a las mujeres y personas LGBT que sufren de violencia durante el confinamiento.
  5. Implementación de la Renta Básica Universal, o sea, un ingreso mensual por parte del Estado para todas las personas mayores de 18 años que satisfaga sus necesidades básicas.
  6. Impuestos a las grandes fortunas, a las transacciones financieras y la auditoría a la deuda pública para financiar la Renta Básica Universal.
  7. Suspensión del pago de cualquier deuda sin ningún tipo de sanción para la o el deudor.
  8. Prohibición de despidos o reducción de salarios y prestaciones para las y los trabajadores en todo el país. Expropiación de las grandes empresas que decidan cerrar o irse del país.
  9. Auto-organización social para impulsar el consumo local, las cooperativas, la economía solidaria y la autosuficiencia alimentaria.
  10. Decomiso de bienes a exfuncionarios enriquecidos ilícitamente para invertir en salud, ciencia y programas sociales.

Si las pulgas sueñan con sacar más sangre del perro; el perro, el tigre más bien, necesita tomar consciencia de su fuerza e irse sacudiendo a las pulgas que, como buenos parásitos, viven a costa de él.

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