Más sociedad, menos corruptos

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Después de varias auditorias el OSAFIG ha propuesto sanciones financieras, políticas y jurídicas en contra de Mario Anguiano y más de 30 funcionarios de su gobierno por mal manejo de recursos públicos. Los diputados se han entrampado en una discusión no poco importante sobre anomalías en los documentos del órgano fiscalizador, y lamentablemente vuelven a exhibir un pobre ejercicio de su deber político y profesional.

Paradójicamente el nuevo show de incapacidad que han montado los representantes populares es signo de que hay cosas que comienzan a funcionar en Colima. El destape de las irregularidades financieras del gobierno de Anguiano no sólo tiene que ver con la investigación del OSAFIG, el libro blanco que mandó hacer Nacho o el revanchismo del PAN.

Hay que recordar que el ahora titular del OSAFIG fue nombrado por la triste legislatura que nos regaló personajes como Martín Flores. Para su proceso de nombramiento se conformó un comité ciudadano impulsado por la CANACO y el Colegio de Contadores. Ahí se comenzó a perfilar Cómo Vamos Colima.

La intromisión de estas asociaciones civiles en alguna medida restó poder a las estrategias del gobernador para orientar decisiones trascendentales a su conveniencia. Quizás el elegido titular de OSAFIG no haya sido el perfil idóneo, pero fue el mejor equilibrio logrado. Pero el peso de la balanza cambió a favor de la oposición cuando se nombró a Enrique Michel como auditor especial.

Como resultado de estos accidentes políticos, y sumado a un cierto revanchismo de Ignacio Peralta resulta que Colima se ha sumado a la lista de Estados desfalcados por sus exgobernadores. Mario ya ocupa un lugar al lado de personajes tan ilustres como Javier Duarte o Guillermo Padrés.

Lo que resulta curioso de todos estos personajes es que sin la intromisión de grupos de la sociedad civil, del periodismo independiente y de accidentes políticos, probablemente no habría ni investigación ni amenaza de castigo. En el caso de Mario Anguiano OSAFIG hizo oficial la denuncia de desvío de recursos que Perriodismo publicó con un desafortunado titular. Ningún otro medio de comunicación se interesó en el caso.

Si el Colegio de Contadores no hubiera salido al público a poner de manera simple y clara el estado de las cuentas de la hacienda pública en Colima es probable que el tema hubiera seguido pasando de largo como durante todo el sexenio. Al final de su mandato todavía el congreso de Martín Flores y Ginna Rocha aprobaron una nueva deuda para el gobierno de Mario sin mecanismo alguno de supervisión y sin llamar a rendición de cuentas de por qué se necesitaba el dinero.

Hay cosas que están funcionando. Algunos sectores de la sociedad empujan agendas, diputados que quieren hacer bien las cosas y medios de comunicación que a veces por principio y otras por conveniencia asumen su papel de control sobre el poder. Pero faltan muchas cuentas por saldar ¿Por qué la anterior legislatura y el anterior OSAFIG nunca encontraron irregularidades en las finanzas estatales? ¿El único quemado en la hoguera pública será Mario? ¿Y las cuentas públicas de los municipios?

Sin más sociedad que empuje será dificil exhibir, denunciar y castigar a quién sabe cuántos políticos que por años han manejado los recursos públicos con irresponsabilidad y cinismo. Es más, muchos de ellos ahora gobiernan. Episodios como los de Mario Anguiano pueden terminr en un efecto dominó que sería terrible para muchos de los encargados de procurar justicia.

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