Diputados patos

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EDITORIAL

Por primera vez en su historia, el Órgano Superior de Auditoría y Fiscalización Gubernamental (Osafig) de Colima exhibió irregularidades y propuso sanciones contra funcionarios de primer nivel: el ex Gobernador y ocho ex diputados.

Sin visibles antecedentes o vínculos a cúpulas partidistas, Armando Zamora González fue electo con el voto unánime de los 25 diputados de la anterior Legislatura, a ocho de ellos —de los seis partidos políticos representados— les detectó la autorización y recepción de bonos extraordinarios de 50 mil y 100 mil pesos. El Auditor propuso inhabilitarlos un año y ordenar la devolución del dinero.

El partido que durante años controló el organismo fiscalizador está enojado. Los diputados del PRI, partidos satélites e “independientes” arrancaron la semana pasada una cruzada para desacreditar al Auditor Superior que fue electo para un periodo de siete años.

Según los legisladores, sus ocho antecesores quedarán impunes porque el Auditor entregó el informe relativo un día antes de vencerse el plazo para abrir el procedimiento sancionador.

Sin embargo, el “independiente” y ahora quejoso Nicolás Contreras sabía desde al menos diez días antes los resultados de la citada auditoría… pero no hizo nada, no apresuró al Auditor, se hizo pato. Ahora entendemos por qué.

Es evidente que el partido del Gobernador Ignacio Peralta Sánchez hará lo que esté en sus manos para evitar tener la misma rígida lupa en los recursos que ahora ejerce el mandatario en su primer año de gobierno.

También es evidente que los propios diputados priistas harán lo posible para que las fechorías que pudieran cometer en el Congreso del Estado pasen desapercibidas.

Los legisladores oficialistas están allanando el camino para destituir al Auditor Superior y nombrar a alguien afín. Los 17 votos necesarios los alcanzarán gracias a los tres diputados cachirules del PAN: Riult Rivera, Julia Jiménez y Crispín Guerra.

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