El aborto, un problema público y una decisión personal

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Justo ahora, miles de mujeres en el mundo están embarazadas por error y sin desear estarlo, algunas están tranquilas de no tener impedimentos para resolver su problema y no precisamente por vivir en ciudades desarrolladas donde el aborto es legal, sino porque aun cuando esté penalizado, tienen el dinero suficiente para realizarlo de manera segura y sin que nadie se entere.

La realidad es que nos parezca o no, quien ya ha decidido abortar lo hará. Aproximadamente 26 millones de mujeres tienen abortos legales cada año y 20 millones tienen abortos de manera clandestina, la única diferencia es que las segundas están orilladas a tenerlo de forma riesgosa. Según la Organización Internacional no Gubernamental “IPAS” (dedicada a eliminar las muertes por aborto inseguro), cada día mueren en el mundo 200 mujeres por esta razón, y yo me pregunto ¿sobreponer la vida de un ser ante la de un probable ser es estar a favor de la vida?

Actualmente, el aborto es legal en 58 países, incluyendo a México, donde es legal abortar solo en la Ciudad de México, pero aunque en la capital de nuestro país se reconoce el derecho de las mujeres a parir o no, nuestro Congreso del Estado desea someter a consulta pública la propuesta de despenalización del aborto en Colima, por cierto que curioso que sometan a consulta pública un derecho que ya ha sido analizado y aprobado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pero no el monto de sus salarios, en fin, eso es harina de otro costal.

Ahora bien, quienes están en contra del aborto ¿conocen las múltiples repercusiones negativas que tiene para la sociedad que nazcan niños no deseados? Esto sin contar las repercusiones negativas que tiene para el propio niño por supuesto. Hasta hace 4 meses, se registraron en nuestro país más de 30,000 niños en situación de abandono dentro de un orfanato, de los cuales en promedio solo el 1.4% llegan a ser adoptados, esto sin contar a los que por tristemente ser hijos no deseados son asesinados o tirados a la basura al nacer, terminan viviendo en situación de calle o que cohabitan con sus progenitores pero en condiciones de indiferencia o violencia intrafamiliar.

Además, a todo esto hay que sumar las repercusiones que tiene el abandono infantil sobre los índices de delincuencia, aclaro estoy hablando de la mayoría, no generalizando, pues no todos los niños abandonados terminan en manos de las drogas o cometen delitos, pero si es el abandono infantil el factor predominante identificado en delincuentes adolescentes, y yo me pregunto ¿la idea es obligar a una mujer a parir un hijo que no quiere aun cuando las consecuencias negativas sociales serán mayores que las consecuencias personales de interrumpir el embarazo?.

Es menester señalar que la pobreza y la falta de educación son las principales variables identificadas en mujeres con embarazos no deseados y que es urgente trabajar arduamente en elaborar políticas públicas enfocadas a la prevención de embarazos y la salud sexual, pero cuando del tema de aborto legal se trata, estamos hablando de mujeres que ya están embarazadas y no pueden o no quieren hacerse responsable de un hijo, para esos casos ¿Qué sigue?.

Me parece irónico que se prohíba una decisión personal sin considerar las consecuencias negativas que esto traerá; sin duda es muy fácil obligar a una mujer a que tenga un hijo que no quiere tener y darse la vuelta, aun cuando investigadores del Real Colegio de Obstetricias y Ginecólogos de Reino Unido han asentado evidencia científica de que en las primeras 12 semanas de gestación (que es el límite permitido para abortar en la ciudad de México) no hay sensibilidad ni conciencia alguna por parte del embrión en formación.

No pretendo entrar en cuestiones religiosas, pues vivimos en un Estado laico, que debe velar por todos sus integrantes sean religiosos o no, tampoco pretendo cambiar la opinión de nadie, yo misma no contemplo abortar en caso de quedar accidentalmente embarazada un día, pero sí respeto rotundamente a quienes desean hacerlo, porque solo ellas saben cuál es su necesidad y si yo no voy a ayudarla a resolver su problema, no tengo ningún derecho a obligarla a cargar con el.

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