¿Nacho se cayó? ¿Locho segundo?

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El domingo por la mañana me informaron que las tendencias del voto en Manzanillo anunciaban una caída de Nacho Peralta al tercer lugar, el ascenso de Locho al segundo y la consolidación de Preciado como puntero. Inmeadiatamente revisé mis estadísticas y no podía creerlo, pues para que este fenómeno fuera cierto Locho tendría que haber aumentado 20 veces el porcentaje de votación que obtuvo en este municipio durante la jornada electoral de junio.

Por la tarde, Movimiento Ciudadano anunció los resultados de una encuesta realizada por la empresa Soluciones Integrales de Investigación de Mercados, en donde se afirma que Locho está en segundo lugar de las preferencias electorales con 17 puntos más que los votos recaudados en junio en las urnas.

Según esta encuesta Preciado se mantiene relativamente estable y Peralta sufre una estrepitosa caída en las preferencias electorales. ¿O sea que contrario al sentido común, es el voto priista y no el panista el que migra hacia M.C.?

Hay muchas cosas extrañas en la información de esta encuesta, entre ellas la presentación de mediciones entre los meses junio y diciembre. Esto significa que la empresa encuestadora realizó sondeos de tendencia del voto durante los meses en que la elección estaba impugnada, adelantando un escenario de elección extraordinaria con los mismos candidatos

Pero más allá de todo lo que con justa razón podemos y debemos sospechar, hay una ligera tendencia indicada en esta encuesta y en la de Mitosfky presentada a inicios de diciembre: la votación no se polariza y los dos principales candidatos están por debajo del porcentaje de preferencias con el que cerraron la jornada electoral de junio.

Esto podría entenderse en una campaña que se vació notablemente de contenido respecto a junio. Hoy las campañas electorales se sintetizan en marketing, espectacularidad y golpeteo. Los ciudadanos responden con confusión, pero sobre todo, con hartazgo.

Sin confiar mucho en la encuesta de M.C. yo si creo que Nacho se cayó, esto se evidencia en una desesperada campaña sucia que el PRI está desatando por todos los medios posibles contra Preciado. En contraparte, Jorge Luis parece bastante tranquilo, tanto que hasta su estridente estilo ha tenido un trazo más fino. Claro que su partido no ha perdido muchas oportunidades de devolver golpes bajos al tricolor con propaganda de descalificación.

Lamentablemente como este texto, todas las estrategias de campaña se han concentrado en los candidatos y no los electores, aún quienes no tienen posibilidad alguna de meterse a la contienda hacen campaña por votos, de ahí que después de enero muy pocos lograrán construir fuerza política.

Todos corren por los votos de un sector crítico, harto y dispuesto al cambio. Pero en su intento los partidos no han hecho sino dispersar, confundir y hasta enfrentar a este sector de votantes. La pregunta es qué va a pasar en enero con toda la expectativa que promueven.

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