Los dinosaurios se resisten

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EDITORIAL

El 1 de octubre pasado inició la 58 Legislatura con un mayoritario bloque de oposición integrado por 13 diputados del PAN y una más de Movimiento Ciudadano.

Por primera vez en la historia de Colima, el PRI no pudo ni con sus aliados —PVEM, Panal y PT— alcanzar la representación mayoritaria a la que estaban acostumbrados; hoy solo tienen 11 de los 25 espacios.

Si de burlar la ley se trata, el PRI se las sabe todas. Primero, con su mayoría del 30 de septiembre reformaron la Ley Orgánica para impedir que el nuevo partido mayoritario —el PAN— tomara el control de la Comisión de Gobierno Interno, la cual decide cuál iniciativa sí y cuál no se discute en el Pleno del Congreso.

Segundo, el 1 de octubre el PAN abrogó la reforma priista del día anterior. Se convocó un receso para reanudar la sesión al día siguiente. Durante la noche, el PRI y sus aliados sesionaron en lo oscurito y crearon una Comisión basados en la ley abrogada porque —dicen— la nueva es ilegal, aunque eso debe determinarlo un juez.

El PRI llegó con diputados inexpertos. Su coordinador, Federico Rangel Lozano, se refugió varias veces en el colmilludo multipartidista Nabor Ochoa López para defenderlo, quien pretende legitimar con exaltos las acciones legaloides del bloque oficialista.

Algún alma bondadosa debió haber tocado los corazones de los nuevos del PRI para ahora preocuparse por las minorías y por los directivos despedidos del Poder Legislativo.

86 años antes del 1 de octubre de 2015 no importaron los miles de empleados despedidos del Ejecutivo, ni los despidos injustificados en la priista Universidad de Colima, tampoco la nula injerencia de la ‘chiquillada’ en las decisiones del Congreso ni la aplanadora priista. ¿Por qué? Porque “las mayorías mandan”.

Aunque el PRI ya no tiene el mando en el Legislativo para negociar prebendas con sus incondicionales aliados, el Verde, el Nueva Alianza y el PT están demostrando que con el tricolor están en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad. Eso es amor del bueno.

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