‘No nos abandonen’, pide normalista de Ayotzinapa en Colima

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“No nos abandonen, porque si nos abandonan, ellos ganan”. Ese fue el mensaje que  José Adolfo de la Cruz, normalista sobreviviente de Ayotzinapa, dejó a los colimenses que marcharon a su lado la tarde de ayer para exigir la presentación con vida de sus compañeros.

El punto de reunión fue el jardín Núñez. Ahí se congregaron algunos rostros conocidos; ciudadanos y ciudadanas que desde la desaparición forzada de los jóvenes normalistas –hace seis meses– se han solidarizado desde aquí a través de diferentes actividades: marchas, performances y festivales político-culturales.

Pero en esta ocasión, sus pasos fueron siguiendo a los de un joven que sobrevivió esa tragedia.

“Hombro con hombro, codo con codo.  Ayotzi, Ayotzi, Ayotzi somos todos”, coreaban cerca de 300 personas que una vez más tomaban la calle Madero.

José Adolfo, en varias ocasiones gritó su consigna: “A ver a ver, quién lleva la batuta, los estudiantes, o el gobierno que ejecuta”, para que el contingente la repitiera al unísono.

Para los participantes la marcha era especial, pues estaban haciéndole sentir su apoyo al joven que había perdido a sus compañeros; para los transeúntes indiferentes, la marcha parecía ser sólo una más.

Al arribar al jardín Libertad, los carteles que cargaban los manifestantes tapizaron el piso: las caras de los 43, las mantas acusando al Estado de la desaparición. “El corazón de Colima camina con Ayotzinapa”, se leía en uno de ellos.

Pase de lista. Felipe Arnulfo Rosa, presente. Jesús Jovany Rodríguez Tlatempa, presente. José Ángel Navarrete González, presente. José Luis luna Torres, presente. Todos presentes, en la memoria, en la esperanza.

René Hernández tomó la guitarra  e interpretó la canción “Sólo le pido a Dios” del cantautor argentino León Gieco, popularizada también por Mercedes Sosa, para después ceder el micrófono al normalista.

“Bienvenidos al inicio, bienvenidos a lo que no tiene fin, bienvenidos a la lucha eterna por ser mejores cada día. Unos la llaman necedad, nosotros la llamamos esperanza y esa es la esperanza que hemos mantenido a lo largo de seis meses, esa es la exigencia, y esa exigencia son 43 sueños, son 43 vidas que hasta el momento el Estado mexicano no ha podido presentar. Esta gran inconformidad que tenemos, a lo largo de seis meses se ha convertido en una rabia”.

Los presentes permanecían silencio, poniendo sus miradas sobre el joven que explicaba:

“Ayotzinapa es una escuela de maestros rurales, hijos de campesinos.  Y por ser campesino, aquí en México es un delito. Por ser pobre es un pecado.  Y tratar de luchar es un vandalismo”.

José Adolfo dijo sentirse lleno de orgullo al saber que los colimenses estaban “despertando”. Recordó que aunque Ayotzinapa es un caso muy sonado, no es el único ocurrido en México porque “vivimos en un bosque lleno de impunidad que el gobierno ha sembrado a través de los años.

Manifestó que en Guerrero no quieren que haya elecciones porque no han tenido una solución a sus demandas y además consideró una “burla” para los padres de los 43 el hecho de que empleados del INE (Instituto Nacional Electoral) hayan buscado a sus compañeros para ser funcionarios de casilla.

Mostró su total rechazo el Estado Mexicano, al Ejército, a la Policía Federal, Estatal y Municipal “por tener participación activa (la noche del 26 de septiembre)”.

Y aunque la sociedad los tache de locos, dijo, que esa locura prevalecerá en ellos por esas 43 vidas.

El joven terminó su intervención haciendo una solicitud: “No nos abandonen, porque si nos abandonan ellos ganan. Los 43 sueños que están de por medio quedarán en el olvido”.

Alzó la voz para gritar una última consigna “Ahora, ahora se hace indispensable presentación con vida y castigo a los culpables”.

“No están solos”, fue la respuesta de los presentes.

El evento finalizó con la intervención de Salvador Ochoa,  quien cantó y dedicó “El necio” de Silvio Rodríguez al normalista. La canción invita a no claudicar,  y a permanecer con ideales y convicciones firmes.

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