La masa crítica de Colima (I)

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Crítico no es sinónimo de oposición. Podemos encontrar posturas, ideas, opiniones y acciones que se opongan a aquello dominante y sin embargo, ello no implica que automáticamente representen el horizonte de lo crítico.

De ahí que algunas inferencias de la visita de Fernández Noroña a Colima me llevaron a preguntarme por la existencia de cierta masa crítica, la cual creo, estamos lejos de encontrar en el PT, el PRD o en otros partidos de oposición. Tampoco está en esos espacios de debate y reflexión simulada que las instituciones oficiales abren para maquillar su servilismo al poder político.

Y es que durante la conferencia de Noroña en el paraninfo de la UdeC me llamó la atención observar un auditorio casi repleto por estudiantes y trabajadores de los institutos paralelos al PT, los cuales asistieron más por compromiso o coerción institucional que por convicción, otra pequeña parte del auditorio se componía de estudiantes de la facultad de Ciencias Políticas.

En sí este evento estuvo lejísimos de cumplir su función, de llegar al estudiantado de la Universidad de Colima y promover el debate. A diferencia de otras ocaciones, la difusión del evento fue mínima y no se suspendieron clases para que los estudiantes asistieran. O sea, un evento que no incomodó a nadie y funcionó como una muetra de fuerza para el PT. Las élites políticas (UdeC y PT) salieron ganando, lo demás parece no importar.

Salvando las diferencias, recuerdo la visita de Paco Ignacio Taibo II al jardín libertad, donde ofreció una plática como de motivación militante para los opositores al régimen neoliberal y del PRI. Aquí tambén las élites se benefician mostrando fuerza, también se refuerza la unidad y/o identidad de cierto conglomerado pero creo que poco se amplía o extiende el mensaje.

Propiamente hablando de MORENA, recuerdo que en diciembre se realizó una marcha contra lo que se denomina imposición de Peña Nieto. Asistió un número de personas que en aquel entonces comenzaban a formar los cuadros dirigentes de MORENA Colima, se sumó un numero pequeño de activistas “independientes” y otros tantos huyeron al momento de ver banderas y logotipos de partidos políticos. El PRD asistió con un contingente numeroso, todos uniformados y con banderas color amarillo,algunos tenían que pasar lista.

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Masa y crítica parecen términos que se oponen, pues si bien pueden hacer alusión a un sector social que marca una distinción (opositora) con ciertas ideas y prácticas dominantes, una masa crítica nos habla de cierta homogeneidad que revela muchos vicios.

Pero si entendemos la masa crítica como un movimiento ideal de un conjunto de personas, entonces el panorama se amplía y tanto pueden incluirse las organizaciones opositoras como las resistencias y los agenciamientos.

Entonces podemos rastrear la crítica fuera de la idea vulgar de masa, porque al menos en esta ciudad, en este Estado, todo aquello que requiere movilización numerosa implica la activación de aparatos que tuercen la voluntad y fingen intereses generales para reforzar el poder de pequeños grupos. Ahí están los partidos políticos, ahí está la Universidad, ahí está la FEC y hasta grupos civiles y religiosos.

Entonces podemos decir que hay una cultura probablemente crítica a las afueras del pingüino sin cola surante los fines de semana, en charlas de café en el hotel ceballos o en el café del andador constitución. Otros trazos pueden ser rastreados en los museos y galerías artísticas de la ciudad.

Precisamente el arte y la cultura actualmente son dispositivos de cultura crítica, aunque en ocasiones defendidos como espacios de pureza y creatividad al margen de lo político, que más parecen muestras de tibieza y vanidad que de convicción. Esta es una cultura protocrítica pues quiere serlo pero no lo es, porque interesa la pose, el estatus, el reconocimiento y a veces la ganancia económica. Comparemos por ejemplo, una galería de “alta” arte con “La Artería” y la casa de la lengua. Un espacio es elitista, otro masivo, otro popular.

Lo que habrá que preguntarnos es la capacidad de construcción de hegemonía, cómo se articulan sectores e individuadades, como se convoca a marginalidad y se posicionan valores y prácticas emergentes ya sea desafiantes o en absorción al orden dominante.

Podemos promover formas de consumo alternativo sin alterar ni un centímetro las asimetrías sociales. Incluso la producción puede disfrazarse de novedosa y alternativa con el disfraz del plus cultural y con ello seguir explotando el trabajo de voluntades ingenuas que acuden convocadas por la figura de la solidaridad cuando en realidad es un voluntariado.

Otro espacio de cultura crítica es la de las idealizadas “redes sociales”, propiamente facebook y twitter. En estos espacios circulan fotografías de agentes de tránsito corruptos, de los estragos que causan las lluvias o las molestias de la mala planeación de algunas obras públicas. Estos episodios visuales junto con una que otra nota donde se denuncian pifias de la clase política pueden llegar a desatar debates encarnizados entre internautas, muchos de ellos que pueden terminar en rompimientos de amistades ficticias. Una característica peculiar de esta masa crítica es su sentido del humor, sobre todo con el uso de memes, que preferentemente sirven para burlarse de dirigentes políticos, funcionarios o partidos.

Un fenómeno reciente en la Universidad de Colima es la aparición de asambleas estudiantiles, las cuales surgen al margen del sistema oficial de organización estudiantil dominado por las autoridades universitarias y la FEC bajo cobijo del Padre de nuestro sistema político. Estas asambleas al parecer no son corrientes estudiantiles opositoras a los grupos de poder en la FEC, aunque tampoco hay evidencias concretas de que sean estructuras disidentes, incluso las distintas asambleas que existen trabajan de diferente manera.

Expresiones culturales como el rock, el punk o el ska cobran fuerza como alternativa de consumo, ocupación del tiempo libre e identidad para muchos de los jóvenes urbanos. El pasado dos de octubre con la consigna de “las calles son nuestras” un grupo de jóvenes instaló una tocada en el andador constitución con chelas, agua loca, porros y un muñeco de Peña Nieto que hasta querían quemar cuando la policía se acercó a preguntar qué pasaba. Entre desgarres anti-autoridad y desafíos a la ley, los jóvenes obtuvieron verbalmente permiso para continuar tocando un par de horas, desafiando un sistema represor abstracto e idealizado.

Concluyo con la advertencia que es demasiado apresurado y presuntuoso hablar de una masa crítica en Colima, pero al menos me sirvió como una pregunta inicial para comenzar a trazas un mapa necesario, porque hay indicios de una transición sociocultural importante en este Estado (primordialmente en las áreas urbanas) y que puede tener impactos lo político (de gran calado o de meras recomposiciones).

Por otra parte, hay un proceso de agenciamiento generacional que se expresa de diversas formas: centros culturales, resurgimiento de las contraculturas urbanas en lo masivo, agrupaciones civiles, y hasta un posible nuevo partido político…

 

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