La cultura y las artes: herramientas de transformación social

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 “Sólo el que sabe es libre, y más libre el que más sabe… Sólo la cultura da libertad… No proclaméis la libertad de volar,  si no dad alas; no la de pensar si no dad pensamiento. La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura”

– Miguel de Unamuno

En general, la cultura es el tejido social que abarca las distintas expresiones de una sociedad determinada, en esta se incluyen costumbres, prácticas, modos de ser, las vestimentas y normas de comportamiento. Por desgracia, la cultura ha sido un elemento más trastocado por el modelo de explotación actual, este se ha encargado de darle a la cultura su sentido económico, promoviéndola sujeta a las leyes de demanda y oferta con respecto de la economía, haciendo de ella una simple mercancía y no el desarrollo intelectual y el crecimiento humano de las personas, estas circunstancias las podemos ver reflejadas, en espacios de recreación artística y cultural con precios eminentemente elevados, cines, teatros, libros, entre otros.

Debemos hacer hincapié con respecto de una propuesta que apueste por la cultura y el arte ligado a las calles, al público y a la accesibilidad de la sociedad en general, sin diferenciar entre los estratos sociales, creando espacios para la recreación de las personas, un derecho inalienable. Sin embargo, la cultura y la expresión artística con la que contamos en la actualidad, es una cultura novelesca promocionada por el duopolio televisivo, donde los roles sociales de hombres y mujeres quedan perfectamente definidos, mujeres sumisas, abnegadas, apegadas a su rol de ser madres, enajenadas en la superficialidad; hombres golpeadores, sin la oportunidad de desarrollar sus sentimientos, seres superiores; el acceso a la lectura es otra de las problemáticas que conlleva la mercantilización de este tejido social, el acceso a los libros es de precios elevados, en promedio un libro cuesta doscientos pesos, eso sin contar que si es un Best Seller enajenante que refleja modos de vida creados en una ilusión que son de bajo costo y que permite que la sociedad se mantenga en el imaginario de un mundo irreal, además, entendamos que el libro no es un producto, es un bien social; el acceso al teatro en espacios cerrados, donde los precios significan el control de ingreso para un estrato social que se permita pagar; desarrollos cinematográficos que, del mismo modo que la televisión monopolizada, significan violencia, exclusión, en contados casos reflexión, pero por desgracia, acceso para unos pocos; sólo por mencionar algunos ejemplos. Es entones que nos percatamos que la capitalización de los espacios artísticos y culturales darán como resultado, una sociedad con modos de vida que significan opresión y sumisión, explotación y enajenación, nulo desarrollo intelectual y humano de las personas.

Sobre estas circunstancias, en MORENA estamos planteando distintas acciones y propuestas que permitan el desarrollo apto de la sociedad, un desarrollo desenajenado y con acercamiento al arte popular, rechazamos el aumento del IVA en alimentos, medicinas, educación y en los libros; la cultura, el arte y nuestras vidas no pueden estar al servicio de políticas económicas denigrantes. Lo que necesitamos es tomar las calles, hacer política y cultura desde las calles, retomar los espacios públicos, lectura en las calles, teatro callejero, cine popular con una visión crítica de la sociedad, con perspectiva de género, talleres de pintura y que cada una de estas acciones se enfoquen en derrocar el régimen corrupto actual y construir una sociedad diferente; que la cultura esté al servicio del pueblo y no de la oligarquía embrutecedora, ni de los monopolios, una cultura enriquecedora, una cultura de libertad y de conocimiento.

 

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