El civismo, una ‘tradición colimense’

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Estamos en los días cúspide de la celebración de las “Fiestas Charrotaurinas”, una tradición de nuestro Estado, a la que arriban turistas nacionales e internacionales para admirar la artesanía más grande del mundo “La Petatera”, así como ser partícipe de los eventos artísticos que se realizan en ella y parte del público de las “cabalgatas”, ya sea una nocturna o las del medio día.

 

Todas estas actividades y más se realizan al marco de las fiestas, sin embargo, también se pone a prueba nuestro civismo tanto en lo individual, como en comunidad, y es ahí donde ni el reconocimiento nacional de una tradición tan esperada cada año, nos salva de ser juzgados.

Pues todo este folklore, se ve opacado por las riñas públicas, el maltrato animal, la contaminación ambiental, la insolente veneración a ex servidores públicos que han dejado en bancarrota a Colima, la falta de respeto al género femenino y como no dejar de lado que el gobierno tiene la culpa de todo esto por la mala organización de las fiestas.

Vimos el pasado viernes, que en redes sociales se compartían con furor diversos videos de personas generando un altercado masivo a mitad del transcurso de la cabalgata y poniendo en peligro a la sociedad espectadora, montados a caballo, a pie, golpeándose a mano limpia y con lo que hubiera al alcance, que hasta con chicotes se golpearon.

Pero esto no bastaba, había que ser testigos del maltrato animal tanto con golpes, como ver a los jinetes darle de beber alcohol a los caballos, soportar las faltas de respeto de las personas embriagadas hacia las mujeres asistentes, la cantidad excesiva de basura tirada en la calle al terminar la cabalgata, y no podía dejarse de lado la efusividad de la población colimense al ver montado a caballo al peor gobernador que ha tenido el Estado, pues hasta fotos se tomaron con el susodicho, como si fuera una estrella de rock o héroe nacional.

¡QUÉ DESHONRA COLIMA!

De los comentarios sociales a todo lo sucedido, concluyen a que “el gobierno tiene la culpa porque no había seguridad suficiente para evitar la pelea”, “quien no le gusta esta festividad que no asista”, “las morras tienen la culpa de irse tan guapas a ver a los caballos”, “el gober precioso merece que le aplaudan”, “quienes organizan las fiestas tienen la culpa por dejar participar a los que se pelaron en la cabalgata”.

Estamos ya en el año 2020, ya no se tira basura en las calles, ya no se maltrata a los animales, ya no se le aplaude a un ex gobernador que dejó en bancarrota a un Estado, ya no se pelea en las calles y mucho menos con chicotes, ya no se les falta el respeto a las mujeres, YA NO SE LE ECHA TODA LA CULPA AL GOBIERNO.

Aquí, es cuando vemos que como sociedad colimense estamos totalmente fracturados, cada quien en lo individual debe hacerse responsable de lo que le toca, se llama CIVISMO, y para quienes aún no conocen su significado, ser cívico es cumplir con los deberes como ciudadano, respetar las leyes, pero sobre todo contribuir al correcto funcionamiento de la sociedad para el bienestar de toda la comunidad, es decir, ser uno para todos.

Ojalá también hiciéramos tradición tener civismo, no solo para estos eventos, sino para todo, nos queda mucho por aprender, por practicar y sobre todo por aportar, ser de Colima es un honor, pero ser parte de una comunidad tan fracturada no lo es.

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Abogada. Me he desempeñado como servidora pública en la administración pública federal y estatal, actualmente laboro en la Secretaría de Economía. Cuento con un videoblog para incentivar la cultura legal en la sociedad mexicana. He participado en diversos proyectos sociales, actualmente en Salvando Vidas Colima como prevención al suicidio.