Sí, nos gobierna Harry Potter

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Como bien recordaremos, hace menos de una semana, nuestro gobernador Ignacio Peralta, declaraba que ante los problema que agobian nuestra entidad (principalmente de inseguridad) él no era Harry Potter como para solucionarlos con una varita mágica, lo cual es entendible, el fárrago que durante sexenios han dejado los miembros de su propio partido no se puede solucionar de un día para otro, sin embargo, no recuerdo que lo mencionara en campaña cuando hacia promesas que solo Harry Potter podría cumplir.

Siendo sinceros, nuestro gobernador tiene ese puesto gracias a un conjunto de conveniencias, y no a su credibilidad y coherencia como dirigente social; las propuestas de campaña son lo que menos lo llevaron a donde está, pues tras habernos dado una probadita de su sentido del deber cuando fue presidente municipal y las omisiones que hizo entorno a turbios manejos financieros de los que era consiente, sabíamos que sus propuestas eran un simple requisito que no necesitaba ser realista.

Sin embargo, con su reciente PED (Plan Estatal de Desarrollo) me volví a sentir como en campaña, por aquello de las promesas mágicas, aunque claro, nuestro gobernador está siendo coherente en su papel idealista.

Por poner algunos ejemplos, el documento expresa erradicar (si, erradicar) la inseguridad y la pobreza extrema, así mismo convertir a la entidad en la mejor preparada ante fenómenos naturales, la más sustentable, con satisfacción de más del 70% entorno a los servicios públicos, la de mayor conectividad de infraestructura en tecnología de la información, con cero tolerancia hacia la violencia de género, entre otras maravillosas acciones que me llena de alegría leer.

Pero aún fingiendo que creo en promesas priistas, no me cuadra el tiempo en que propone realizarlas, ya que su puesto de gobernador termina justo cuando supuestamente alcanzaremos a ver los resultados de algunos importantes cambios. Pero no me mal interpreten. Yo considero que cambios tan radicales como los que él expone dependen de un proceso paulatino mucho más amplio, por lo que sinceramente dudo que logremos a verlos aun después de que él se vaya, pero entonces ¿Por qué ofrecer acciones tan fantasiosas que solo generarán descontento generalizado cuando no sean vean cumplidas?

Bueno, para entonces no importará porque ya será tiempo de irse, y como sus flamantes antecesores le dejará la papa caliente al que le siga. Por supuesto estoy hablando de que lo que se palpará en la calle, ya que con el ex gobernador Mario Anguiano vimos que obtener reconocimientos y constancias de que somos Disneylandia no es un problema y con los medios “fieles” confirmándolo, pues sí es posible lograr todo lo que Peralta hoy promete.

Por lo pronto lo único que nos queda es esperar que su varita no se descomponga y que los compromisos que según sus palabras son “lógicos, realistas y sensatos” no se vean opacados por la corrupción que por cierto también ha prometido disminuir. Bueno, lo que prometió disminuir es la forma en que la percibimos y ciertamente eso es más fácil que eliminarla, pero bueno, como reza el viejo dicho “Prometer no empobrece” o dicho de otra forma, prometer no te quita un condominio de 7 millones de pesos.

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