Del SUTUC extremo del blanquismo y el 1 de mayo

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Érase una vez que días previos al inicio vacacional de Semana Santa, el personal secretarial de cada plantel de la U de C comenzó a preguntar al trabajador universitario, mediante lista, tallas de cada cual para vestir el uniforme del desfile de 1° de mayo día del Trabajo. Uniforme que a la postre resultaría camisa sport color rosa tono fiel del tipo de sindicato universitario que somos.

Nacionalmente fue el 1° de mayo de 1913 cuando los trabajadores mexicanos realizaron el primer desfile exigiendo derechos laborales, pero fue hasta 1925 cuando el 1° de mayo fue reconocido día oficial de celebración del día de Trabajo.

Hoy el sindicalismo nacional atraviesa un divisionismo y casi total descredito sobre todo ante el agresivo embate patronal bajo la denominada reforma laboral, de tal manera que las condiciones laborales no sólo no son desfavorables salarialmente sino también de correlación de fuerzas, por lo que urgente y prioritario es reconocer sin perder de vista nunca que los intereses y puntos de vista entre el (patrón) y el (trabajador) son natural y tendencialmente irreconciliables.

El SUTUC nació en 1980 por decisión del entonces rector de la U de C Humberto Silva Ochoa, hecho que determinó que desde su creación no sólo perdiera o cancelara su autonomía sindical, sino que sobre todo que naciera subordinado determinantemente a la voluntad y designio rectoral.

Que el SUTUC haya nacido del supremo rectorado refleja la metáfora del dueño del perro, quien soga en mano termina por acostumbrarlo a pasear habitualmente. Es decir, desde 1980 Silva Ochoa concibió y tejió la soga institucional de dominio y control férreo del SUTUC, basándose en por lo menos 4 condiciones fundamentales: a). Promover los desfiles universitarios tanto del 1° de mayo como del aniversario sindical; b). La dependencia económica sindical a la rectoría; c). El mezclar personal directivo medio y altos de la U de C y trabajadores universitarios sindicalmente; y, d). La determinación y anuencia rectoral de quien fungirá como secretario general sindical en turno.

a). Así; Silva Ochoa rector es el sagaz autor intelectual y político de que tanto el 1° de mayo como el aniversario el SUTUC los universitarios desfilen encabezados por el propio rector y el secretario general sindical en turno, para proyectar así públicamente que los trabajadores de la U de C somos una gran “familia” universitaria, aunque, en los hechos, una familia desigual ejemplarmente cuando son abismales las diferencias salariales entre lo que percibe como rector sea cual sea su grado y trayectoria académica contrastadamente con el ingreso salarial del investigador con mayor grado doctoral y renombre científico.

b). Los 10 mil metros cuadrados que comprenden las instalaciones del SUTUC fueron donadas por rectoría aunque hasta hoy no se han entregado aún las escrituras al SUTUC, pero lo determinante es que la rectoría vía nomina recaude, centraliza y controla: la cuota sindical; el Fondo de la Feria; el Fondo para Deudos; la Caja de Ahorro; Previsión Social; y el estímulo de antigüedad, de tal manera que aunque la autoridad rectoral debe entregar estos recursos sindicales a más tardar en 10 días máximo según convenio una vez recaudados, el finado Guerrero Rolón “por sus pistolas” acostumbraba retenerlo y no entregarlo para así “amarrarle las manos” y presionar hasta el límite al secretario sindical para sujetarlo a la voluntad rectoral. En esta lucha soterrada y de fricción habitual y constante entre U de C/ SUTUC esta vía es la llave maestra más efectiva y de mayor daño económico, psicológico y anímico sindical.

c).- El que en el SUTUC aparezcan juntos y revueltos directivos y trabajadores siempre tendrá un significado doble a favor de rectoría, pues por un lado son beneficiados cuando en las negociaciones del Contrato Colectivo son logrados beneficios económicos, materiales, etcétera, pero a la vez cuando se trata de un conflicto rector/ SUTUC entonces se alinean y cierran filas a favor del primero, además de que al participar en las asambleas sindicales se vuelven esquiroles funcionando a manera de correas de trasmisión e información ante el rector.

D).- La rectoría siempre ha sido y es la primera interesada en quien debe ocupar la secretaría general sindical, no vaya a ser “la de malas”, y también Silva Ochoa aquí marcó la vía a perpetum cuando eligió como primer “líder” del SUTUC, durante 16 años a Juan Mesina a la Torre a quien conoció cuando ambos trabajaron en la SEP, designándolo para evitar el surgimiento de un sindicato universitario independiente que en 1980 comenzaba a configurarse en la U de C.

El segundo “líder” fue Gustavo Ceballos Llerenas siendo secretario sindical 8 años por ser cuñado del Rector Fernando Moreno Peña. Fue la época de oro del amasiato rectorado/SUTUC a tal grado que hasta los festejos sindicales fueron en centros nocturnos a cargo y cuenta del propio Moreno Peña.

El tercer secretario general sindical fue Leonardo Cesar Gutiérrez Chávez, quien llegó a este cargo por decisión de Ceballos Llerenas aunque pronto se distanció de éste por pretender gobernar el SUTUC detrás de Gutiérrez Chávez. Este fue 9 años de líder sindical, y el mejor por los logros económicos y materiales alcanzados –mejoras económicas año con año, sábado de descanso, el Fondo de Previsión Social subió a 8%, más prestaciones, incremento salarial por encima de la UNAM, exigir transparentar el FOSAP, etc.-.

Y el actual Luis Enrique Zamorano Manríquez, quien además de convertirse en secretario sindical traicionando a su compadre Gutiérrez Chávez, contaría con el irrestricto y total respaldo rectoral encabezado y orquestado por el “finado” Guerrero Rolón desde la Dirección General de Recursos Humanos de la U de C.

Precisamente, por deberle más descaradamente al rector Hernández Nava la secretaría general sindical, Zamorano Manríquez en sólo dos años ya es el peor de todos los secretarios generales sindicales.

Ejemplos: el último Contrato Colectivo (2015-2016) que negoció y firmó ante el rector es de retroceso laboral en perjuicio de los trabajadores; los temas torales del FOSAP y la Deducción APPS siguen sin transparentarse guardando absoluto silencio; cuando los trabajadores Lara Chávez y Elenes Zepeda le solicitaron apoyo sindical al ser despidos de la U de C acertó sólo a decir que “respetaba tal decisión rectoral”, y que sólo podía facilitarles abogados del SUTUC para que los orientaran en su defensa. Incluso hasta el “máximo logro sindical” de Zamorano M., que es el denominado Fondo de Ayuda Sindical (FASUTUC) en realidad no constituye una conquista o negociación sindical universitaria.

¿Qué significado tienen entonces los desfiles universitarios del 1° de mayo y del aniversario del SUTUC extremadamente blanco de hoy? Sin duda representan una tradición rectoral impuesta esencialmente irreflexiva y de analfabetismo político, donde al universitario muy poco le importa quién, cómo llegó, y para qué sirve la secretaria general sindical, excepto servir de achichincle o tapadera del patrón rector en turno. Tampoco al universitario los desfiles le significan fecha de celebrar avances y/o por lo menos de mantener los logros materiales del Contrato Colectivo universitario, es decir, por el lado que se les vea los dos desfiles del SUTUC podrían celebrarse cualquier día del año y como son las cosas hasta más razonablemente aquel día que el rector en turno cumpla un aniversario más de vida.

Por lo demás, qué vergüenza para la familia universitaria es que el rector Hernández Nava, Zamorano Manríquez e incluso el diputado Héctor Magaña desfilen bajo un ostentoso despliegue de seguridad y hasta escondidos, si los universitarios que estábamos en el plantón frente a Palacio de Gobierno no sumábamos más de 25 y sobre todo ninguno éramos porros.

Esta historia continuará.

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