Los Uros

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!Vaya manera de conocer el lago! ¡Todo por un mal paso! Rocío me pidió que tomara una foto a la barca desde el frente y me descolgué por un costado, ya que yo estaba arriba. Mis zapatos y el piso mojado no armonizaron y me resbalé. no pude detenerme en los barandales de la barca y caí en las gencianas flotantes que crecen a las orillas del Titicaca o Titekjarka, que en español significa “Lago de los pumas de piedra”. También le dicen Intikjarka, que significa “Isla del Sol”.

Nadé hasta la orilla y cuando sentí la tierra firme, me así con fuerza y con el impulso del nado, salí rápidamente.Volví a la barca y mis amigas querían regresar. Apenas iniciábamos el viaje. Decidí que era mejor continuar.

Como estaba vestida como cebolla, con muchas capas de ropa, me quité lo más que pude, las puse a asolear en la parte alta de la barca y lo demás se secó en mi cuerpo.

El señor Oscar me dijo que la tierra tenía hambre y que había que darle algo de comer y de beber. El es aymará. Entonces dirigió una ceremonia, hablando su lengua, y arrojó al lago un poco de pan y refresco, para satisfacer el hambre de pachamama que se manifestó en el lago. Después me pidió que yo arrojará un poco de refresco en el agua y diera gracias porque el lago no me llevó al fondo. Para Oscar, el lago quería que yo me quedara ahí, pero al final, me dejó ir, porque hay gente que me espera en otra parte, me dijo. Tal vez los pumas de piedra decidieron dejarme ir.

Doris me regaló dos imágenes de la religión católica. “tráelas siempre contigo” me dijo. Yo se lo agradecí.

Alicia, Rocío y Doris también agradecieron e hicieron su pago a la tierra, por no haberse caído ellas, ya que ninguna sabe nadar, excepto Alicia, que nació y vive en Los Uros, pero dice que con las faldas, si se hubiera caído, se hunde, porque son grandes y pesadas y con el agua lo son mas. Ella viste como muchas mujeres en Puno, con sus trajes típicos.

Valentín, el esposo de Rocío y su hijo, encendieron la barca y nos adentramos a Los Uros.

Son más de 90 islas artificiales; una especie de chinampas construidas con grandes cantidades de totora, el carrizo que crece en el gran lago. Esta balsa, sobre las que construyen sus casas, se llama khili. La energía eléctrica de Los Uros viene del sol. Se capta en celdas solares que hay afuera de sus pequeñas casas, también de totora. El dios sol, que vivía en el lago, sigue cuidando a los pobladores. Viracocha les da calor en un lugar tan frío y tan húmedo que hace que se enfermen de artritis con mucha facilidad, pero ennegrece las mejillas de los niños que se exponen al sol sin protección y los hace propensos a enfermarse de cáncer en la piel. Hablan una mezcla de quechua y aymará. Viven de la pesca y del turismo.

Regresamos al atardecer. Afortunadamente, la ropa ya estaba seca, porque en cuanto anochece, el frío se siente, mas en Los Uros. Al llegar, Oscar nos pidió que oráramos con él, pidiendo que nuestro espíritu regresara a nosotras y no se quedara en el lago. Todas lo hicimos. En sus oraciones pidió especialmente por mí, por eso del resbalón y yo se lo agradecí. Me gustó el paseo. Espero volver a entrar a las islas. Pero que sea sin chapuzón.

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