Armonizar las leyes

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Al darle a las mujeres la posibilidad de decidir sobre su cuerpo, es otorgarles la mayoría de edad. Hasta ahora, no hemos tenido este privilegio, entonces, el cuerpo de las mujeres es un espacio político que le pertenece al estado, no nos pertenece a nosotras.
Para que se garantice el derecho a decidir, es escenario hacer una armonización de las leyes, que permita el acceso adecuado a este derecho, sin detrimento de las mujeres. Hay tres momentos que deben cuidarse: El momento de la prevención, el momento de la relación y el momento del embarazo

En la prevención es necesario fortalecer el uso de métodos anticonceptivos en los jóvenes. En México, la edad de inicio de las relaciones sexuales es de menos de 15 años. Esa es la población objetivo para los programas de gobierno relacionadas con la prevención. También es necesario que los padres de familia, hablen de relaciones sexuales con sus hijos y puedan asegurarse de que ellos seguirán sus preceptos morales y sus valores.

La prevención en ese sentido es muy importante, ya que si somos una sociedad principalmente católica y el 80 por ciento de las que abortan son mujeres católicas, quiere decir que la moral católica no está llegando a sus feligreses. Puede ser que en el ánimo de la comunidad católica están los temas morales que cuestionan la veracidad y la justicia, como la cuestión de la pederastia.

Por cierto, estaría bien que los diputados y diputadas de Colima hagan un foro de eso, que se llame: La penalización de la pederastia.

Volviendo al tema, hay que armonizar las leyes de salud sobre prevención del embarazo, para que sean efectivas y accesibles. En el momento de la relación: es necesario otorgar a las mujeres que lo soliciten, sin restricción alguna, la píldora del día después, avalada por la Norma Oficial Mexicana NOM-190-SSA1-1999. Esta norma es de observancia obligatoria para las instituciones del Sistema Nacional de Salud, así como para los prestadores de servicios de salud de los sectores público, social y privado que componen tal Sistema. Hay que armonizar la Norma Oficial con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su artículo primero, que nos otorga a las mujeres el derecho a decidir.

En el momento del embarazo, hay que orientar a las jóvenes sobre su posibilidad de decidir abortar o no es su decisión, pero debe tomarla bien informada. Debe recibir información sobre las consecuencias del embarazo y del aborto, debe saber los cuidados médicos que debe recibir para tener una salud óptima, tanto si decide interrumpir o continuar el embarazo. Si deciden interrumpir el embarazo, deben saber como es el procedimiento y los cuidados que conlleva. Hay que armonizar el artículo primero de nuestra constitución estatal con el artículo primero de nuestra constitución federal. El precepto local no puede estar en discordancia con el ordenamiento de observancia en todo el país. No somos un país aparte, solo somos un estado dentro de la República.

En esa información que las mujeres reciban, deben saber que el embarazo también conlleva riesgos de salud, los nutrientes que se pierden en cada embarazo y los cuidados que deben tener y deben conocer los riesgos del parto. También es necesario informarles sobre cuales son las políticas públicas que apoyan a las madres o jóvenes embarazadas, que ya existen y a las que tienen derecho para seguir estudiando, deben conocer los programas de empleo o de vivienda que hay para madres solteras, deben conocer las guarderías que pueden brindarles apoyo para que ellas se vayan a estudiar o a trabajar. Hay que armonizar las leyes educativas con las políticas sociales.

Si deciden tener su hijo pero no quieren o no pueden conservarlo, deben saber cuales instituciones pueden ayudarlas con todo el proceso del embarazo y del parto con miras a darlos en adopción. Significa armonizar las leyes de adopción para que se faciliten esos procesos. Hay muchas personas que quieren ser padres pero no tienen posibilidad de tener hijos propios y muchos niños que nadie los quiere y que podrían mejorar sus vidas, mutuamente.

Dejemos de hacer un campo de batalla el cuerpo de las mujeres. Respetemos los derechos humanos de todas.

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