Buenas noticias (no existe)

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Me levanto y prendo la tele. Desde hace tiempo, las noticias que escucho no son lo que me gustaría que fueran, entonces pienso que debería haber un canal que se llamara Buenas Noticias y escuchar en él solo cosas buenas que pasaran en este país.

Me gustaría escuchar que la pobreza no existe, que los maleantes se han ido, que encontraron vivos a los jóvenes de Ayotzinapa, que mis amigos tienen empleo, que los profesionistas mejores calificados de las escuelas tienen trabajo y que ya no hay necesidad de darle becas a los estudiantes porque sus papás ganan tan bien que pueden mantenerlos estudiando.

El canal, tendría comunicadores que dirían que no se aprobó el Tratado del Transpacífico y gracias a eso, se podrán seguir vendiendo a bajo costo los medicamentos genéricos y las redes sociales no estarán en peligro de ser restringidas por nuestros gobiernos.

El canal trasmitirá que los pueblos convivimos de manera pacífica y la prosperidad es para todos, que hay igualdad de géneros y los derechos humanos son la prioridad de todas las naciones.

Buenas Noticias diría que los derechos de los pueblos indígenas son tan importantes que, en México, ya hay un plan para rescatar las lenguas que están apunto de morir porque no tienen grafía.

Los migrantes, dirá el canal, lo son porque así lo desean y no porque se ven obligados a irse desterrados a trabajar a otra parte, porque en su propio país le pagan una miseria por lo que hace.

Las noticias se centrarían en que las barreras de la raza, etnia, edad, religión, cultura y discapacidad no existen y que siempre y en todo momento, nuestros gobiernos promueven el desarrollo y cuidan la dignidad humana, el empleo bien pagado. Dirían noticias acerca de que las condiciones de calidad y equidad son una realidad y la pobreza se ha erradicado.

En Buenas Noticias, en sus diferentes programas y apartados, explicarían que la naturaleza y su equilibrio es lo más importante para las naciones y el objetivo primordial en este sentido es dotar a la tierra de personalidad, dandole la categoría de ser viviente que tiene derecho a existir; que el “pago a la tierra” que hacen algunas culturas se traduce en beneficios para el planeta y que la economía mundial no esta sustentada en un deterioro ambiental.

Estas noticias se dirían en ese canal, pero no existe. Tenemos que optar por la oferta cultural de los programas actuales. Por un lado, la televisión real que nos muestra un país confuso, inseguro y violento y por otro, aquella que cuenta con programas televisivos que nos llenan de humo el cerebro, contándonos historias dulces llenas de miel, que no existen mas que en las cabezas de los que escriben las telenovelas y las rosas de no se que.

El canal no existe porque tampoco hay una realidad que lo sostenga. Crear una prosperidad sostenible implica tener una economía que cuide la tierra que nos alimenta y nos sostiene. Es entender que no tenemos otro lugar donde vivir. Es buscar el desarrollo de todos los pueblos sin deteriorar la tierra.

Este 20 de febrero, me gustaría celebrar la justicia social, luchando por el derecho humano a existir, que también es un derecho de la tierra que nos sostiene.

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