La cabalgata de la gasolina, entre la misoginia y la homofobia

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Como cada año las calles son abarrotadas durante el trayecto de la famosa Cabalgata de La Gasolina, desde días antes las redes sociales han sido fieles testigos de los comentarios a favor y en contra de la participación de la comunidad travesti y transgénero de la zona cornurbada ante las decisiones de la Administración del Patronato de los Festejos Charrotaurinos de Villa de Álvarez, al exigirles a los participantes “no mostrar la ropa interior, ni partes íntimas” como requisitos para ser parte del contingente en un marco de respeto a la diversidad social sólo se permitirá la participación de los trabajadores del servicio del trasporte público de acuerdo a las declaraciones vertidas por la alcaldesa, Yulenny Cortés León, a los medios de comunicación.

Para algunos este evento por su cercanía al inicio de la Cuaresma en la religión católica, no tendría razón de ser al seguir los preceptos judeocristianos antes que la diversión: hombres y mujeres deberían de permanecer en sus hogares orando en señal de respeto al Creador, para otros representa un escenario carnavalesco que nació con el único de relajarse travistiendo prendas de vestir femeninas en la vía pública con el único objetivo de burlarse y ridiculizar a la mujer ante la complacencia del público espectador.

Mientras el párroco del templo de San José llama a sus feligreses a tomar la ceniza, afuera la gente se empieza llenar las banquetas para escoger el mejor lugar, sillas, bancos, son traídos desde sus casas para tener el mejor lugar para la salida del clóset de algún amigo, vecino o conocido que bajo una peluca, una falda y blusa o vestido dará sus mejores pasos en la pasarela nocturna.

Atrás quedó la propuesta ciudadana de Manuel Flores (Propone noche de muxes en La Petatera), hoy la reina de la noche será la cerveza en todas sus presentaciones, bendito elixir de los dioses, colmara el hambre de los hombres trasvestidos sedientos de un Living, la vida loca en los terrenos de la feria hasta las cuatro de la madrugada, en esta fiesta el alcohol ayudará para anestesiar los prejuicios sexuales y seguir bailando a la luz de la luna en el mes del amor y la amistad, mañana será otro día con él llegara el arrepentimiento y la promesa de no volverlo hacer.

 

Marco Antonio Pérez Gaspar / NotiCASS

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