Para esperar el año nuevo

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Para esperar el nuevo año, busqué cual era la mejor forma de pasar esa línea imaginaria del tiempo que separa 2015 del 2016. Encontré infinidad de consejos, rituales, ceremonias, actividades, reuniones, conjuros y oraciones que se pueden hacer.

Hay desde pasearse con una maleta, comerse doce uvas pidiendo deseos, rezar un rosario, ir a misa, ver los juegos artificiales, viajar a lugares considerados santos, rociar con agua bendita todos los rincones por donde andamos, hasta sentarse y meditar, mirar la puesta del sol o esperar el amanecer en una postura de yoga, para hacerlo mas eficiente.

Todo esto, buscando bienestar, que incluyen mejoras económicas, salud, empleo, vivienda digna, tiempo para la recreación, educación de calidad o lo que cada quién quiera o busque que suceda el próximo año.

Pensando en cuales podrían ser mis mejores deseos para 2016, me ubiqué en este país donde estoy viviendo. En México están nueve de las 50 ciudades más violentas en el MUNDO y aunque Colima no está en ellas, tampoco estamos en la lista de las más seguras en el país. Eso implica que en México, se mata a las personas por muchas razones. Una de las más graves, es por incapacidad del estado a resolver los problemas de manera pacífica.

En un país donde los movimientos sociales aunados a la violación de los derechos humanos de las personas han aumentado, la mano dura contra esos movimientos sociales no se ha hecho esperar, entrando en una escalada de violencia que no se resuelve. Entre más percepción de la ciudadanía respecto a que sus derechos como seres humanos no están siendo atendidos por el estado, mayor cantidad de manifestaciones callejeras en el país. Ante ese aumento de gente en la calle exigiendo lo que por derecho le corresponde, más policías y mayor acrecentamiento del aparato represor, con todos sus mecanismos bien aceitados, donde se cuentan, por cierto, muertes y desapariciones.

En México cuesta muy caro tener transporte público de calidad (exceptuando el DF, que con cinco pesos recorres todo el territorio que lo comprende, si te vas en el metro), muy caro, atender la salud y en las instituciones públicas dedicadas a la atención en este rubro, no se invierte mas que en lo mínimo necesario.

Tener vivienda propia es inalcanzable para mucha gente. La educación, un lujo. Los alimentos que garanticen una nutrición adecuada, son caros. Los objetos para el cuidado personal, que incluyen cepillo de dientes y pasta, tampoco escapan al alza de precios, que supera los dos pesos de aumento al salario mínimo. El vestir y calzar y tener aparatos electrodomésticos en casa tampoco es barato. Salir a divertirse no está en las posibilidades de la mayoría de los mexicanos. Nada más hay que ver lo que cuesta una entrada al cine y con eso nos damos cuenta. Ni pensar en otras formas de acceso a la cultura.

Con todo esto en mente, pensando en el 2016, opté por el ritual de las uvas y aunque no me las comeré porque también están caras, estos son mis doce deseos: Que aparezca el dinero del FOSAP. Que Mario pague la deuda del estado. Que todos los despedidos de gobierno del estado de Colima recuerden por quién No deben de votar. Que la educación sea verdaderamente gratuita. Que la gasolina cueste en las gasolineras mexicanas lo mismo que cuesta en Estados Unidos la gasolina de PEMEX. Que el salario mínimo permita comprar, por lo menos, la canasta básica. Que haya cobertura universal de salud en las instituciones públicas dedicadas a esta actividad. Que las mujeres no sean asesinadas por su condición de género, ni los estudiantes por el estado, ni nadie.

Que acabe la represión en contra de los maestros o de cualquier otra manifestación social que reivindique los derechos humanos. Que el estado deje de golpear a la ciudadanía, con reformas que nos obligan a pagar mas impuestos y nos dan sueldos de hambre. Que haya mejores y mas grandes ciclovías, las cuales conecten, incluso, una población con otra (y no las que tenemos, que empiezan en la nada y terminan en la nada) y que en los transportes públicos se puedan transportar las bicicletas. Que el medio ambiente sea una verdadera prioridad y que se le otorgue, en nuestro país, el derecho a La Tierra a existir. ¡Feliz 2016!

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