La línea

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Son las ocho y algo en el norte y todavía no salimos. Hizo mucho frío toda la noche y como que el frío inmoviliza. Las ventanas chorrean vapor y aunque ya es de dia, el frío no cede. tenemos la calefacción encendida, en una temperatura no muy caliente, para evitar el choque de temperaturas cuando tengamos que salir. Acá es una hora menos que en Colima. vivimos esa experiencia desde que llegamos a Sinaloa, ayer. Caminamos mucho hacia el norte, con una parada en Puerto Peñasco o Rocky Point, como le dicen los gringos. Y es que esta mas cerca para ellos que incluso para los que viven en otras partes de Sonora, uno de los estados mas grandes de la república. Cruzamos kilómetros de desierto, donde colecté un poco de arena roja, entre Caborca y Puerto Peñasco, cerca de unos viñedos y unos sembradíos de una especie de pasto despeinado que se usa para alimentar el ganado. Rocky Point es hermoso: el desierto blanco que se interrumpe por el azul turquesa de un mar profundo y tranquilo como lo es el Mar de Cortes. el malecón es bonito, pequeño y tiene el encanto de un pueblo perdido en el desierto, donde dicen que Al Capone venia a esconderse de cuando en cuando, antes, en la época donde la frontera no era tan difícil de cruzar. Ahora es una sucesión de postes rojos y enormes paredes

Tomamos algunas fotos de “la línea”, que vislumbramos desde Sonorita y hasta Mexicali, a pesar que se nos hizo de noche en el camino. Una cerca roja con los postes pintados de plata en las puntas superiores divide el desierto en dos: el odiado y el buscado, el sueño americano y la pesadilla mexicana, dos universos imaginarios que no se miran a simple vista, donde lo que se ve es un desierto igual dividido por una línea: la border line. A cada lado, un país: por un lado Mexico y por el otro, Estados Unidos.

De ahí fuimos a Sonorita y desde ahí hasta Tecate. Para eso, tuvimos que pasar cuatro retenes, que entretienen la circulación de los vehículos que en su mayoría vienen o van a USA. De Tecate, mañana, la idea es llegar a la laguna ojo de Liebre o de plano, hasta la Laguna de San Ignacio. el destino: avistamientos de ballenas grises. las ballenas jorobadas se ven en Los Cabos. Ochocientos kilómetros mas hacia el sur de la península, en la punta.

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