¿Quién gobierna Colima?

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Después de desafiar al mítico grupo universidad y a un desorientado centro de poder priista, la liga encabezada por Mario Anguiano Moreno intentó construir una maquinaria de poder localista. Seis años después, y como consecuencia de la embriaguez de un control casi latifundista y el desamparo de un poder supremo, el experimento terminó abriendo un vacío de poder que dejó como secuela crisis e inestabilidad estatal.

Francisco Rodríguez definió el sexenio de Mario Anguiano como el periodo del gobernador ausente. El ex diputado del PRD y también ex vocero de campaña de Jorge Luis Preciado, explicaba el caos estatal como producto de un gobierno sin liderazgo ni coherencia, donde distintos actores tenían amplias facultades para tomar decisiones y ejercer recursos.

Entre ellos destacan Jesús Orozco, Guillermo Adame, René Gonzalez, Oscar Zurrosa y Rafael Gutiérrez.

Siguiendo la tesis de Paco Rodríguez, este gobierno ausente operaba sobre la alianza de “los tres alegres compadres”: Martín Flores en el poder legislativo, García Rincón en la rama judicial, y Mario Anguiano en el poder ejecutivo.

De la mano de tan poco ilustres personajes, Colima se convirtió en una paradoja de vacíos y excesos de poder. Un gobierno de compadres se convirtió en un gobierno de nadie.

Después de la renovación de gobiernos municipales, la constitución del nuevo congreso estatal y la anulación de la elección a gobernador, el vacío de poder escaló y se abrió una ventana de oportunidad política que ahora busca ser aprovechada por las élites políticas y económicas de anclaje nacional. Y parece que en ese campo de disputa se han alineado los actores locales.

Ante el desorden, el poder federal anula elecciones, gira órdenes al congreso y toma en sus manos la organización de la nueva jornada electoral. Por su parte, la nación se encarna en el presidente para supervisar acciones inmediatas ante la contingencia de un huracán desinflado.

Frente a la parálisis local, es en el centro del país donde se instalaron las mesas de negociación para nombrar el gobierno interino. Y desde el mismo centro aparecieron las promesas antes impensables de fluidez de recursos para la entidad.

En este cuadro es interesante preguntarnos por la presencia de la titular de la SEDATU en la entidad para presentar los beneficios de la alianza estatal con el sector minero, con todo y anuncio de la próxima visita presidencial.

En medio del desastre político por incapacidad provincial, resulta claro que hay oligarquía más allá de los Brun, los Moreno o los Rangel.

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