¡Viva la patria!

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¡Viva la patria!.

Sale una pregunta existencial ¿quién soy?

Buscando la respuesta, encontré que soy muchos números. Soy el número del seguro social y mi número de teléfono, soy el número de mi casa, el de mi oficina, el de la extensión del área de profesores en la oficina de mi escuela, en la universidad; soy mi número de trabajador (porque no dice de trabajadora, en ningún papel), la CURP, el número de IFE, el del pasaporte, el de la comisión federal de electricidad, el número del predial, el del SAT.

Otros números que también soy, son el número de veces que respiro al día, el número de pasos que doy, la cantidad de tiempo que dedico a mi trabajo, los libros que he escrito, las palabras que he puesto en el papel, las horas de ejercicio, de comer. Y hay otros números más gratos, que son el tiempo que dedico a mis hijos, que viéndolo bien, debería ser más que lo que es; el tiempo de mis amigas, que tampoco es mucho, el tiempo al resto de mi familia, que disminuye respecto a los otros dos, soy el tiempo de amar, que ese si, es mucho, porque amo mi tierra, mi ciudad, mi país, los perros, el sonido del viento en los árboles cuando estoy en silencio.

Cada minuto, cada hora es un número que soy y no soy. Pero también soy muchas personas. Tengo un nombre, que me hace ser quién soy, pero también soy la paciente en el seguro, la pasajera que nunca se cansa, el oído que escucha a mis amigos cuando tienen algo que contar, el abrazo a quién me lo pide o aunque no me lo pida, también. Soy un mensaje en el teléfono que dice que me importas, la mirada que se detiene en tu rostro y sabe que estás a punto de llorar aunque no lo digas; los errores que cometí, soy, también. Y también soy lo que no existe todavía: soy la página en blanco de mi próximo libro, la palabra que no dije, el acto que no realicé. Al ser lo que soy, mi identidad se mezcla con la tuya, con la de otros.

Somos, al mismo tiempo, número, palabra, acción y omisión. Somos uno y somos otros, somos la suma de nuestras querencias: de lo que quieres tú y lo que quiero yo.¿qué queremos como grupo? ¿como ciudad? ¿como país? ¡queremos tanto y tenemos tan poco!

Somos la pobreza de nuestro país y somos la explotación irracional de nuestros recursos naturales; somos el agua contaminada que bebemos porque no sabemos protestar y decir ¡ya basta! a todo lo que nos hacen los que toman decisiones por nosotros. Eso nos define, forma parte de nuestras identidades múltiples. Y somos lo que nos hace diferentes, lo que construye nuestras desavenencias, nuestras ideas, temores y valores. Somos la manera en como combatimos; las estrategias para sobrevivir, juntos, ante la lucha diaria contra autoridades corruptas, contra jueces que no juzgan, sino que toman partido a donde les conviene, somos la lucha diaria, tesonera contra los que quieren dejar oculto lo que pasó con los jóvenes de Ayotzinapa. Somos lo que nos duele como país. Somos una diversidad que busca rumbo, somos una nación que no encuentra su camino…¡Viva la patria!

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