Lectura y escritura en el siglo XXI

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Este siglo XXI que estamos viviendo, con su fiebre por la información y la virtualización del mundo, añade nuevos retos y experiencias a la ya pesada existencia de los individuos. A su vez, les proporciona de herramientas que aún resultan desconcertantes y desconocidas. ¿Cómo no asustarnos cuando se nos pide que sincronicemos la impresora o cuando uno de esos aparatos que escanea nuestra iris conoce mejor que nosotros mismos nuestros datos biológicos? ¡Qué problema!

A su vez, en el ámbito de la cultura y las artes, las nuevas tecnologías han sido aprovechadas para crear procedimientos innovadores de creación e interpretación y nuevos lenguajes artísticos. Los lenguajes han llegado a un punto de tal involucramiento que ahora  la lectura en soportes virtuales tiene una fuerte carga visual y sonora, por poner sólo un ejemplo, y ya no sólo letras alfabéticas. Esto le ha añadido dificultad al cómo leer estas manifestaciones, generando así detractores que argumentan no ver su utilidad.

Es sin duda esta la generación en que más se lee, pues la lectura es el soporte mismo que sostiene la actividad en las nuevas plataformas, sin embargo es natural que sea cuestionada la calidad de estos, debido a la inmediatez con que se producen.

Sin embargo no todo es apocalipsis con los productos de la era tecnológica. Al igual que no todo son respuestas mágicas a nuestras necesidades. Es absurdo pensar únicamente en los pros o los contras de estos nuevos productos, es sólo cuestión de perspectiva. Incluso, viéndolo así, el cuaderno también es una forma de tecnología que imprime sus limitaciones a la lengua?.

En la materia que ocupa a Colectivo Katharsis, es decir la lectura y la cultura escrita, los medios y herramientas virtuales resultan útiles y generosas. Estos nuevos procesos resultan más estimulantes, pues de esta dinámica generada por la accesibilidad a la escritura y la publicación, así como por el nivel de participación en la lectura, se desprenden inquietudes por seguir experimentando sus alcances.

Cientos de programadores e instituciones, con un interés por desarrollar y mejorar alternativas a la lectura y escritura tradicional, han logrado que el soporte monopólico y hegemónico del libro se ha puesto en duda como el futuro de las letras.

La Fundación del Español Urgente (acá FUNDEU), por ejemplo, es una institución que se ha olvidado del debate de que si es mejor publicar en medios electrónicos o soportes tradicionales, y parte desde la idea de que se hace, y que se utiliza un deficiente uso del español en estas publicaciones. Con esto, su labor es promover el buen uso del español en los medios digitales a través de manuales de estilo y consejos prácticos sobre el uso de terminología añadida al español (hardware, software, tablet, laptop, etc.) y su trasliteración.

Aunque la fundación es asesorada por los nazis de la escritura, la “Real Academia Española”, no cabe duda que es una acción urgente ante publicaciones y usuarios que no hacen de la lengua algo más sólido y práctico.

Ahora que si hablamos de tecnología y escritura y su involucramiento en un nivel artístico, podemos mencionar lo que hizo Gustavo Sainz en “Gazapo”, obra de 1965, donde se valió de los nuevos elementos y recursos tecnológicos añadidos a la cultura para utilizarlos y lograr formas artísticas. Aunque no rebasó los límites de las páginas del libro y llevó su narración a otros soportes, la propuesta resultó innovadora para su década.

Acciones igual de prácticas, necesarias y solidarias se han desarrollado también en el terreno de la lectura. Para hacer posible la accesibilidad a la lectura y dotarla de dinamismo, los editores se involucran en la formación de un nuevo tipo de libros.

Aunque las  historietas y comics no son un soporte precisamente nuevo, la narrativa gráfica que combina elementos del lenguaje visual con la escritura, ha sabido utilizar al máximo el soporte impreso para crear historias con una lectura en la que la acción y movimiento son imprescindibles.

De esta misma forma, los libros electrónicos, refiriéndome a todas las creaciones digitales, Ebooks, EPUB, aplicaciones y etcétera , han sabido utilizar el movimiento como uno de sus recursos, conjuntándolo con el poder del soundtrack. Lo que aportan estas nuevas creaciones son el nivel de participación del lector en la narración.

Leer y escribir, desde el renacimiento y hasta nuestros días, ha sido la piedra angular para el acceso y la participación en la cultura.

Por eso, de acuerdo a esta realidad que vivimos y el innegable impulso que estas tecnologías están tomando, es necesario generar una promoción de la lectoescritura adecuada para la era digital. Claro, sin olvidar que el fin de generar estas habilidades es llevarlas más allá del plano de la virtualidad y lograr beneficios en nuestra realidad inmediata, en la realidad material.

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