El SNTE 39 y los arrepentidos

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EDITORIAL

Una parte importante de la crisis financiera que enfrenta Mario Anguiano tiene su causa en el incremento excesivo de personal en la Secretaría de Educación donde, dicen, la nómina se incrementó casi al doble cuando llegó Guillermo Rangel.

Pero la estrategia política no resultó porque muchos de los contratados viven en Villa de Álvarez o fuera del distrito II, donde Memo Rangel perdió como candidato a diputado, además de que la movilización de los trabajadores por contrato bajo el lema “Todo para Memo, nada para el PRI”, redituó en fotos pero no en votos.

Ahora, el Gobierno —en crisis financiera y políticamente debilitado— emprendió una cacería de brujas contra los privilegios y excesos de la sección 39 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

A sus líderes no les quedó de otra mas que convocar al paro laboral exigiendo el cumplimiento de pagos pendientes para sus trabajadores, respaldados por estudiantes, maestros y jubilados.

A los trabajadores del SNTE 39 no se les deben quincenas sino 9 días de bono económico y otras gratificaciones. ¿Es motivo suficiente para el paro laboral? ¿De verdad los dirigentes de la sección más leal al PRI-Gobierno se convirtieron en defensores de los derechos laborales?

Dicen en los pasillos que al SNTE 39 se le acabaron los privilegios, entre ellos, dar trabajo por favores y compromisos a cuántas personas se les ocurre, metiendo así presiones financieras al gobierno en turno.

Anoche, su secretario general, José Adrián Orozco Neri, dijo que esta profesión le “mueve el amor” y anunció que este lunes y martes reanudarán las clases pero trabajando bajo protesta.

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