23 de agosto: independencia de Haití o Día del Esclavo

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“Sí, caballeros, somos tan libres como ustedes (…). Somos sus iguales, por derecho natural, y si la naturaleza se congratula asimismo dando una diversidad de colores a la raza humana, no es un crimen haber nacido negro, ni una ventaja haber nacido blanco.”
– Jean Francois, Biassou & Toussaint Louverture

Hoy, se cumplen 223 años del primer alzamiento de esclavos de una colonia latinoamericana en contra de Francia. Influenciados por la reciente declaración de los “Derechos del Hombre y del Ciudadano” (1789). Los esclavos negros se conformaron como vanguardia ante una América oprimida por los imperialistas europeos abriendo camino al inicio de futuras luchas de independencia: Haití (1791), Nicaragua (1808), Ecuador (1809).

Contrario a otras luchas de independencia, la revolución haitiana tiene la peculiaridad de haber sido encabezada directamente por esclavos negros, quienes dando muestra de sus capacidades intelectuales fundaron en 1804 la primera república negra. Con un discurso radical buscaban romper con la fuente principal de mano de obra para el capitalismo (los esclavos), en auge y aunque todavía no se denunciaba como tal al colonialismo, cuestionaban a dos de los pilares de la colonialidad: el racismo y la esclavitud.

A raíz de ese suceso, la UNESCO decretó este día como el “Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición”. ¿“Recuerdo”?, hoy en día a la esclavitud se le llama “trata”. La trata de personas se define como el transporte de personas, por medio de coerción, engaño, o consentimiento para el propósito de explotación como trabajo forzado o consentido o prostitución.

Actualmente, datos de la Organización Internacional del Trabajo indican que en el mundo existen 20.9 millones victimas de explotación; 14.2 millones en el ámbito laboral, 4.5 millones que son explotadas sexualmente y 2.2 millones sujetas a trabajo forzado impuestos por el estado.

Así pues el capitalismo como institución social básica organiza la vida económica y, a partir de ésta, la social con base en un principio fundamental que es la ley del valor, es decir, la de la acumulación. Este principio rector debe ser conjugado con el concepto de mercado y consumo. Dentro de esta teoría el dominio y la explotación convertidos en medios, son elementos constituyentes de la misma.

En esta lógica, las personas son incluidas dentro del cálculo económico como ganancia o posibilidad de acumulación, ya sea como mercado-cliente, como hacedor de productos o como mercadería misma. “sin clientes no hay trata”.

Nos toca pues hacer la lucha día con día en pro del empoderamiento, ser consientes de que el sistema económico capitalista lo destruye todo: lo ambiental, lo de género, las leyes laborales, las personas mismas se convierten en mercancías. Invito a los lectores y lectoras a organizarnos, hoy es tiempo de incidir, la humanidad se encuentra en una crisis de civilización. Estoy seguro que somos más los consientes, sólo que nos falta conocernos, organizarnos para detener la barbarie.

Hoy al igual que como hicieron los esclavos negros, nos toca exigir y defender los recursos naturales que están en peligro bajo los nuevas colonias que regresan por la mano de obra barata y nuestros recursos naturales. Hoy en este día reivindiquemos la lucha y recordemos a aquellos valientes hombres y mujeres que lucharon por su emancipación.

 

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