¿Y qué con esto del Desarrollo Sustentable?

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Hoy reflexiono sobre un término muy usado por la mayoría de quienes trabajamos proyectos a favor de nuestra madre tierra, el famoso desarrollo sustentable, que es visto por lo general como la solución a la crisis ambiental, pero cabe cuestionar que tanto ha funcionado el término en la práctica, como el camino en el que se tiene todo, para todos, para siempre. Por esos momentos de mi aprendizaje lo concebí como  un punto de equilibrio, de armonía entre el desarrollo de la naturaleza, de la sociedad y de la economía y de todos los segmentos contenidos en ellos. Me pareció  al instante una excelente idea, la solución a la crisis ambiental, social, económica, de valores y a las contenidas en una lista con casi todos los aspectos donde estamos implicados los humanos.

Pero fue sólo con el tiempo, y con la necesidad de entender más sobre este concepto que me fui dando cuenta de su complejidad, tanto en las extensiones de su mismo significado, como la manera de interpretarlo y ejecutarlo.

(Bruges, 2002) “La mayoría de las naciones acogieron con entusiasmo la idea del desarrollo. Los países ricos sacaron tajadas de su pastel de riquezas para alimentar a los pobres, pues creían que el pastel mágico seguiría creciendo para siempre y que nunca tendrían que reducir la porción que se reservaban. Al final, todos quedarían contentos…. Con el tiempo se descubrió que el pastel mágico no sólo no crecía sino que podría incluso menguar. Entonces, se introdujo el concepto de desarrollo sostenible. La fuerza que subyace al desarrollo  sostenible eficiente es la idea de no padecer traumas, la promesa de lograr la justicia del mundo sin  tener que redistribuir el exceso de riqueza. Pero ¿Será sólo una manera de posponer el momento desagradable que vendrá cuando nos demos cuenta de que el pastel es más pequeño de lo que creemos y debe compartirse?”Un muy interesante artículo, llamado Desarrollo sustentable ¿Un oxímoron?, refiriéndose a sí esas dos palabras desarrollo y sustentable  son contradicciones entre ellas, despertó en mi un fuerte debate, este documento decía que:

Ésta idea chocaba fuertemente con la manera en que siempre había concebido el desarrollo sustentable, pues ciertamente nunca me había preocupado por entender qué tanto se trataba de un desarrollo que únicamente en la imagen era una intención honesta de un cambio, o de una preocupación y ocupación por conseguir una verdadera armonía entre los humanos y el entorno natural.

Me di cuenta de esta ancha flexibilidad del concepto de sustentabilidad cuando fui observando y me enteré de acciones realizadas en su nombre pero que lo único sustentado son escenas supuestamente a favor del ambiente, pero que detrás obedecen realmente a muchos otros intereses. Por ejemplo instituciones creadas para la preservación y defensa del entorno que no toman en cuenta ni sus propios estudios de impacto y al mandato de jefes políticos o económicos son capaces de ignorar todos los hechos, las voces y hasta los derechos humanos con tal de seguir línea. O de la insistencia de empresas por realizar acciones ecologistas cuando no regulan los recursos que explotan y desperdician dentro de sus propias fábricas; ejemplifico también a las organizaciones civiles cuando nos basta con elaborar proyectos y no denunciemos los abusos e irregularidades en nuestra comunidad o de nosotros la gente de a pie, que podemos comprar un foco ahorrador con la intención de colaborar al mejoramiento del entorno pero somos indiferentes a la tala de árboles cerca a nuestro hogares y lugares de trabajo y que damos un trato indigno a los animales.

Entonces ¿quién define cuando los alcances y límites del desarrollo sustentable?, ¿cómo asegurar que no se trate sólo de un disfraz? Creo que en los ejemplos anteriores se muestra que el concepto puede y se ha usado de manera muy flexible, demasiado. Cambiando su posición de acuerdo a intereses individualistas o de cierta élite de poder.

Pero a pesara de esa circunstancia yo creo que el desarrollo sustentable tiene en su propuesta original una manera de actuar en la cual se proteja al entorno natural y que esto no signifique sacrificar las necesidades básicas humanas, es decir no por salvar recursos dejaremos de comer, o deseando proteger las plantas no tocaremos aquellas que existen en cantidades suficientes para utilizar sus propiedades curativas.

De esta manera la delimitación de la sustentabilidad debe ser definido por bases de mayor profundidad, que tengan una visión integral que sobrepase el concepto que ahora es ejecutado, especialmente porque cada vez se hacen más tangibles, y el conocimiento más amplio sobre las causas y de alternativas de solución nos exige acciones más radicales, con ello para nada me refiero a algún termino violento, sino a actuar con soluciones de fondo y acelerados al ser designadas  como prioritarias. Cambios basados en una percepción distinta del humano en el mundo, de una conciencia de que no somos los únicos seres vivos, ni superiores a los otros, enraizada en la reflexión y la filosofía, aceptando nuestras responsabilidades ante esa situación. Me refiero a actuar entendiendo que no somos los dueños de la tierra donde vivimos, sino sólo huéspedes, con los mismos derechos que los demás y entrelazados entre todos.

Retomando palabras de James Bruges (2002) “ Es preciso comprender las conexiones que existen entre todas las manifestaciones de la vida, respetar la infinita diversidad de la naturaleza y descubrir cómo compartir el mundo sin causar daño a las demás criaturas. Debemos convertirnos en los amos de la tecnología para beneficiarnos de ella, en lugar de dejarnos seducir por ella para llevar a cabo experimentos impredecibles y peligrosos, como ocurrió con la energía nuclear. Una mentalidad nueva debe enseñarnos que podemos redescubrir los valores culturales y explotar niveles profundos de realización personal y social, debe mostrar la conexión que existe entre la espiritualidad, la cultura, y la administración de nuestro hogar, es decir, la economía. ”

Así mi posicionamiento, mi opinión se expresa en la frase “No maldigas la oscuridad. Enciende la luz.” Pues me parece que el desarrollo sustentable solo puede ser ejecutado de la manera correcta cuando nos involucramos y participamos como ciudadanos, como organizaciones, como jóvenes. Y siendo siempre críticos de su desarrollo, sin miedo de ¡decirlo fuerte!.

 

Bibliografía utilizada:

Bruges, J. (2002). El pequeño libro de la tierra, iniciativas para un mundo mejor.

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