Las muertes por abortos clandestinos son feminicidios del sistema Iglesia-Estado

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El pasado miércoles 29 de julio se discutió lo indiscutible, uno de los derechos sexuales y reproductivos de millones de niñas, adolescentes y mujeres mexicanas: el derecho al aborto. 

La propuesta para despenalizar el aborto y reconocerlo como derecho a la salud en México conforme a las leyes generales del país y a criterios internacionales fue rechazada en la Primera Sala de la Suprema Corte de In-Justicia de la Nación (SCJN) por el ministro Juan Luis González Alcántara Carrancá, la ministra Norma Lucía Piña Hernández, Ana Margarita Ríos Farjat, y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena.

Lo que festeja la población católica del país es que niñas, adolescentes y mujeres no tengan un acceso integral a la salud, pues los estándares internacionales señalan que los derechos humanos como el de vida, salud, intimidad y a la no discriminación son violados cuando los Estados vuelven los servicios de aborto inaccesibles para las mujeres.

El derecho Internacional responsabiliza a los estados por ejercer leyes restrictivas de aborto, por las altas tasas de muerte y lesiones de mujeres que recurren a abortos clandestinos; así como por no garantizarlo cuando éste es legal. 

En la cartilla de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres elaborada por la CNDH, el artículo sexto, séptimo y el doceavo hablan explícitamente sobre nuestro derecho al aborto seguro y legal, un derecho violado en el país si así lo decide el sistema Iglesia-Estado. Los estados convierten los derechos en recomendaciones, por ello los discuten, en lugar de ejercerlos. 

Hoy México festejó que las niñas van a continuar siendo obligadas a parir. En 2019 se registraron alrededor de 390 mil partos de niñas y adolescentes que tenían entre 9 y 19 años. Se reporta que la mayoría de las menores de 14 años fueron obligadas a parir productos de violaciones. Sus violadores eran sobre todo parientes que jamás fueron denunciados. La mayoría de los 28 bebés que nacieron al día en 2019 fueron paridos por una niña que fue violada.  

¿Qué festejas, México? ¿Que miles de niñas y mujeres sigan muriendo en abortos clandestinos? ¿el problema de salud pública que esto representa? ¿festejamos que México ocupe el segundo lugar a nivel mundial en embarazos por violencia sexual, relaciones sin protección o por matrimonios forzados? 

Se celebra con el pañuelo azul celeste amarrado al cuello, que una vez nacidos, esos niños se sumen a la cifra de los 30 mil infantes que continúan a la espera de ser adoptades en el país, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)., o de los 13 mil niños y niñas en situación de calle, o de los más de 4 millones de niñes que viven en situación de pobreza extrema o a los más de 2 millones de infantes que son parte de la cifra que posiciona a México en el segundo lugar en Latinoamérica en trabajo infantil. 

Que nuestros derechos no sean garantizados no es motivo de celebración. Que no se perciba la separación Iglesia-Estado es motivo de preocupación. Porque se siguen tomando decisiones de salud pública y discutiendo problemas de salud pública desde nuestras creencias religiosas y perspectivas científicas obsoletas adaptadas convenientemente al sistema Iglesia-Estado. 

Las muertes por abortos clandestinos son feminicidios perpetuados por el sistema Iglesia-Estado. Porque los derechos en México no son para todas, porque muchas viven desigualdad por ser mujeres, y niñas y además por su condición económica y social. Es un derecho violado y es feminicidio de Estado. 

Criminalizan a niñas y mujeres que no tienen acceso a educación sexual, laica, científica, con perspectiva de género; conocimiento y medios para acceder gratuitamente a métodos anticonceptivos y estrategias de planificación familiar; mujeres y niñas que desconocen sus derechos sexuales y reproductivos; mujeres en situación de migración, de calle, de pobreza; niñas, adolescentes y mujeres víctimas de violación. Porque las que tienen dinero no necesitan el permiso del Estado, le pagan al Estado, y pagan la conciencia de los médicos que se lo obstaculizan a otras. Hay mujeres que tienen los recursos para garantizar su derecho, comprándolo. Porque en México quien tiene dinero, también tiene derechos garantizados. 

Tú vistes azul celeste, yo tengo el luto en el cuerpo, por las niñas y mujeres que dejan morir en abortos clandestinos, y por las que obligan a ser madres sin querer serlo. 

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Psicóloga. Colaboro haciendo investigación e intervención en el cuerpo académico 110 de la Universidad de Colima “Género y Prácticas Culturales”. He participado en proyectos sociales como “Violencia de género y agencia en las mujeres que viven en los albergues jornaleros migrantes”, “Desigualdades Sociales, Educación y Aspiraciones” y actualmente en el proyecto comunitario virtual "Club de Trueque Colima"