Campaña de desprestigio de la huelga de hambre

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Una precisión en relación a los rumores de que consumimos drogas para aguantar tanto tiempo en ayuno: No se trata de una droga, sino de una hormona y no la ingerimos, sino que tenemos un par de órganos que la producen en cantidades suficientes. Se trata de la testosterona[1].  Quienes propagan infundios no lo pueden entender, porque carecen de los órganos secretores de dicha hormona para siquiera dar la cara. Señores, del poder mediático, les agradezco por su ayuda involuntaria al tirar por la borda su ya de por sí escasa credibilidad. A ciertos locutores y periodistas que prefiero no nombrar, los felicito por su clarividencia paranormal para saber lo que ocurre en el campamento sin haberse siquiera presentado. A quienes difunden rumores en los medios y en las redes, les pregunto ¿Tienen los reportes médicos? ¿Han analizado el seguimiento de nuestros signos vitales y parámetros como el peso, ritmo cardiaco? Yo he perdido 10kg de peso en las dos semanas de ayuno y mis compañeros han perdido cantidades similares. Intentar desvirtuar nuestro movimiento con el argumento pueril de que “nos ausentamos para bañarnos», hace dudar de la inteligencia de quien lo esgrima como argumento; es confundir la gimnasia con la magnesia, y lejos de lograr el objetivo vil de difamar, sólo te expones al escarnio público por tu incapacidad retórica.

Max Cortés: eres un mentiroso y un títere. Es fácil agarrar un micrófono y decir incoherencias y proferir calumnias cuando los aludidos no están presentes para replicar; es igualmente fácil venir a dizque entrevistarnos para después de manera mercenaria, tergiversar el contenido y decir sólo aquello que convenga a los señores a quienes sirves. Si tienes con qué defender tu mermado prestigio, acepta el reto que te hago públicamente. Te reto a transmitir EN VIVO desde el campamento. Si la presencia de siete huelguistas con más de dos semanas en ayuno te parece alevosa e intimidante, invítame a mí sólo a tu cabina. Cualquiera de mis compañeros de huelga tiene argumentos para desenmascararte, pero el reto te lo hago yo a título personal. Intercambiemos posturas, argumentos y razones. Hay tantas preguntas que quisiera hacerte y seguramente tú tendrás otras tantas, ya que no creo que me conozcas ni sepas gran cosa acerca de los miembros de este movimiento. A partir de mañana, hay puente en la institución, así que los próximos cuatro días estoy disponible en el horario que elijas. Dialoguemos de hombre a hombre. A manera de anzuelo, prometo dos cosas y espero reciprocidad como única condición:

  1. Prometo no tocar ningún tema relacionado con tu persona, tu familia, tu carácter o el carácter y vida personal de las personas implicadas en el conflicto. Esto es porque por ética ni mis compañeros ni yo caeremos en tal vileza. (y me darás tu palabra de reciprocidad). El tema a discutir serán nuestras demandas y el meollo del asunto que origina el conflicto.
  2. Si logras convencerme, o cuando menos probar que nuestro movimiento es ilegítimo, prometo abandonar la huelga. Pero si no lo logras, me darás tu palabra de disculparte públicamente y abstenerte de hablar en lo sucesivo de aquello que ni siquiera entiendes.

Si nos bañamos es porque decidimos vivir el ayuno con dignidad, pero eso es difícil de entender para quien tiene la conciencia vendida. No tenemos caras tristes porque no estamos tristes. Todo lo contrario. No nos dejamos de bañar porque somos gente con una autoestima sana. No estamos aquí para causar lástima, sino para despertar conciencia. La dignidad se defiende con dignidad. La verdad se defiende con evidencia y la razón se defiende con argumentos.

Los poderes incuestionables e incuestionados por tradición están atónitos. Su estrategia muestra su ofuscación e incapacidad de respuesta. Confiaron en que sólo era cuestión de darle tiempo al tiempo: comprar voluntades, pagar a periodistas deshonestos, intimidar, silenciar, desviar la atención en tanto que nuestro movimiento, ignorado y debilitado cayera. Sin embargo, nuestra fuerza viene de muy profundo. Llevamos dos semanas y no estamos ni siquiera cercanos a claudicar. Quienes le apuestan a la indiferencia del pueblo, a la cobardía de los afectados para defender sus derechos y a la debilidad de nuestro organismo no pueden creer lo que ven. Y es natural. Como huelguista, ni yo mismo sabía de lo que era capaz al comenzar. Con su actitud y estrategia no nos han debilitado; sólo han logrado terminar de convencerme (si quedara alguna duda vaga) de que lo que estamos haciendo es una lucha que vale la pena, y se han expuesto públicamente. A estas alturas, ya no hay marcha atrás. No vamos a claudicar ni a transar, ni a traicionar a quienes nos apoyan. Esto es una lucha de resistencias. ¿Cuánto tiempo resistiremos sin alimentarnos para despertar la conciencia? No lo sabemos aún, porque nuestro estado de ánimo mejora día con día. ¿Cuánto tiempo tardará la sociedad colimense en salir completamente del letargo político, dejar el miedo y manifestar su indignación, y reclamar con vehemencia a las autoridades corruptas que respeten las leyes y la vida e integridad de quienes reclaman sus derechos constitucionales? Tampoco lo sabemos, pero ya está ocurriendo, y el nivel de conciencia va in crescendo… finalmente, ¿cuánto tiempo más podrán mantener el cerco mediático y su campaña de desinformación, bloqueo mediático y difamación impunemente? Tenemos indicios de que ya hemos logrado penetrar sus muros, y su Jericó caerá, y grande será su ruina. Como dice la segunda pieza de Carmina Burana: nimis exaltatus rex sedet in vértice, caveat ruinam (Rey, que con orgullo te exaltas en lo más alto, teme tu ruina). La arrogancia del poder estatal que ha cometido el error garrafal de despreciarnos. Acostumbrados a una inercia caciquil que nunca les había fallado. Pero todavía no saben ante quien están ¿de qué están hechos estos? se preguntan, incrédulos quienes nunca han faltado a los suntuosos «desayunos» rodeados de un séquito obsequioso y cuyas facturas paga el pueblo. Nuestra resistencia es producto de nuestra convicción de que estamos haciendo lo correcto. No pretendemos engañar a nadie ni nos engañamos a nosotros mismos.

El público no es tonto. Desde aquí invito a todo aquel que dude, ejerciendo su derecho a cuestionar tanto a los medios infames como a nuestro movimiento a que se informe. Acércate al campamento. Conócenos y platica con nosotros.  Lee las distintas versiones y juzga por ti mismo. No te dejes manipular. No aceptes conclusiones a priori ni te dejes distraer por chismes de lavadero.  Nosotros no tememos al ser cuestionados. De hecho, te invitamos a hacerlo. Estamos en disponibilidad para dialogar contigo sin importar quien seas o de lado de quien estés. No le tenemos miedo a ser vigilados, y ya sabemos que estamos siendo vigilados. Te invitamos a vigilarnos tú también y a denunciar irregularidades en nuestro comportamiento y también a denunciar los actos de sabotaje de que somos objeto. Los siete huelguistas dormimos en nuestras respectivas tiendas desde el principio. Nuestro campamento está en una plaza pública, y todas nuestras acciones (excepto aseo personal y uso de sanitario) ocurren al aire libre. Si de repente me buscas y no me ves es porque quizás estoy en mi centro de trabajo cumpliendo con mis obligaciones como Profesor e Investigador de Tiempo Completo o estoy en alguna banca del mismo jardín leyendo o disfrutando de la sombra de los árboles en las horas de sol.

Exhorto a los profesionistas de la comunicación a cubrir las noticias de manera imparcial. No insulten más la inteligencia del pueblo de Colima con calumnias, disyuntivas o distracciones vulgares. No les pedimos que simpaticen con nosotros. Sólo pedimos profesionalismo. No es necesario decir nombres, porque el público educado sabe quienes son meros bufones y quienes verdaderos periodistas. Agradecemos a los pocos medios que han tenido la valentía y profesionalismo de acompañarnos y hasta cuestionarnos desde el inicio, en apego a la verdad. A ti, ciudadano, te exhorto a que llames a los locutores durante sus programas, que escribas a los periódicos y les exijas que digan la verdad. Exígeles que no sean meros portavoces del poder. El periodismo serio cuestiona, critica y verifica sus fuentes. Exígeles que vengan al campamento, que nos cuestionen, que nos presenten sus inquietudes, y si están tan seguros de lo que dicen que muestren evidencias o presenten argumentos válidos.

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[1] Una disculpa a mis compañeras activistas por mi introducción machista, es sólo un recurso retórico que evidencia su cobardía aprovechando un lenguaje metafórico que todo mundo entiende. Admiro y agradezco sobremanera la virtud, inteligencia e inagotable energía de todos los activistas, tanto varones como mujeres, columnas de este movimiento. Como huelguista, sé que sin ustedes no pasaríamos de ser un grupo de locos que no quiere comer.

 

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