Miembros del Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad de Colima (SUTUC) encabezados por Leonardo César Gutiérrez Chávez, secretario general destituido, se han mantenido en huelga de hambre por casi 96 horas en demanda de la transparencia en el Fondo Social de Apoyo al Pensionado (Fosap).
Son ocho investigadores y profesores quienes desde el martes a las 6 de la tarde comenzaron la manifestación afuera de Palacio de Gobierno, solicitando al gobernador Mario Anguiano el respeto a la autonomía sindical, luego de que la Junta de Conciliación y Arbitraje validó rápidamente a Luis Enrique Zamorano Manríquez como nuevo secretario general.
Ayer al cumplir 72 horas de ayuno, Gutiérrez Chávez expuso que los universitarios «no podemos ser engañados ni aceptar simulación». Consideró que los trabajadores deben despertar y tener conciencia para que «no pisoteen nuestra dignidad».
Expuso que si la plaza principal de la capital estuviera llena de inconformes, las autoridades gubernamentales y universitarias atenderían de forma inmediata el conflicto para resolver sus inquietudes.
Recordó que el problema es debido a que el rector se ha negado a cumplir los acuerdos firmados en marzo 2013 y viola 35 cláusulas del Contrato Colectivo de Trabajo, sobretodo lo relativo al Fondo Social de Apoyo al Pensionado (Fosap).
Dijo que del periodo 2001-2011, el rector de la Universidad de Colima se ha negado a depositar al Fosap las aportaciones de los trabajadores y de la propia casa de estudios que ascienden a 82 millones y 280 millones, respectivamente.
Asimismo, explicó que las aportaciones mensuales de 2012 a la fecha debieron depositarse al Fideicomiso del Fosap pero tampoco se ha realizado.
En el ayuno participan, además de Leonardo Gutiérrez, Pedro Vidrio Pulido de la Facultad de Ciencias, Carlos Lezama Cervantes de la Facultad de Ciencias Marinas, Javier Herrera Baez de la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, José Jesús Lara del Centro Universitario de Investigaciones Biomédicas, y los académicos Herminio López Ramírez, Jesús Ponce Ochoa y José Miguel Rodríguez Reyes, quienes se unieron unas horas después a la huelga.








