Protestan contra transgénicos en segundo Festival del Maíz Criollo de Colima

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El segundo Festival del Maíz Criollo en Colima, organizado por el Frente en  Defensa del Maíz, se llevó a cabo simultáneamente entre la presentación de candidatas a reina de la feria y la marcha de los maestros en contra de la reforma educativa en el jardín Libertad.

Los organizadores del festival estaban terminando de montar todo lo necesario para comenzar la celebración, cuando los maestros arribaron al Jardín Libertad, algunos defensores del maíz se unieron a ellos al grito : “De norte a sur, de este a oeste, ganaremos esta lucha cueste lo que cueste”.  Ningún evento se vio afectado el uno por el otro.

Entre las actividades que se realizaron estuvieron la exposición de maíz criollo y de una mampara donde podía leerse información y listas de las marcas que utilizan transgénicos en sus productos. Se destinó también un espacio para recibir víveres destinados a las comunidades indígenas de las montañas de Guerrero.

Regalaron plantas de maíz para quien  gustara llevarse alguna,  y había una mesa para que los asistentes más pequeños pudieran dibujar. Se exhibió también una cocina solar como una alternativa sustentable.

Respecto a la venta  y degustación de comida hubo: tamales (vegetarianos, rojos), garbanzos , pay  y agua de elote, pozole de maíz criollo rojo y negro.

Gabriel Martínez, miembro de Bios Iguana mencionó que el evento además de celebrar el día nacional del maíz y el término del ciclo agrícola en toda Mesoamérica  “forma parte de un número muy importante de eventos a nivel nacional  que se están realizando en muchas ciudades  […] es una fecha de combate de lucha en contra de las empresas transnacionales como Pioneer , como Monsanto, como Syngenta […] para nosotros, en Colima, reviste una gran importancia hacer un evento abierto, público, porque es una manera de resistir”.

En el taller de menstruación ecológica, algunas jóvenes, con hilo y aguja cosían lo que habría de ser una toalla femenina reutilizable.

Cristina Hernández, encargada del taller de elaboración de semillas, explicaba la sencilla elaboración: “Se mezcla de tierra con arena y humos de lombriz orgánica rica en nutrientes, se hace una bolita y dentro de ella se introduce una semilla cuando está seca se arroja a un terreno y si la semilla encuentra las condiciones optimas germinará y será una planta”.

En el lado cultural, Elías Hernández  contó al público asistente un cuento sobre una anciana que encontró un árbol de higos muy ricos, pero que, para su mala suerte, tenía un dueño llamado Salinas.

Los participantes del círculo Malinaltzontli , mostraron un paso que simboliza la siembra del maíz, además de tocar a manera de rescate,  un canto denominado “Xochipitzahuatl”, utilizado en las bodas tradicionales del centro de México y principalmente  en  la región huasteca.

Gilles Lauret  el cantautor proveniente de Isla de la Reunión interpretó la música tradicional de ese lugar: el mayola, en un idioma muy particular:  el criollo, idioma que hablan en su Isla y que contiene palabras provenientes de los esclavos africanos.  Acerca de su música expresó:  “Nosotros tenemos también una cultura en la Isla de la Reunión […] la música que toco, la base rítmica es el maloya, éste estilo de música viene totalmente de los esclavos de África, antes estaba prohibida […] las letras hablan de esta frustración […] están tratando de borrar la historia de la esclavitud, la música es el medio de decir las cosas, es el medio que hace parte de nuestra identidad, nosotros queremos convivir, con una historia digna, la nuestra”.

Lamentablemente su presentación no duró mucho, pues a esta hora el  evento de las candidatas había comenzado ya, y su equipo de sonido superaba por mucho al del festival, situación que comenzaba a hacer inaudible la música de Lauret.

El festival detuvo su música, como parte de un acuerdo que hicieron con los organizadores del evento de las candidatas, quienes les propusieron parar sus actividades quince minutos, para así darles oportunidad a ellos de presentar a las candidatas. A cambio de esto, bajarían el volumen de su equipo de sonido para que el festival pudiera continuar y ser escuchado por sus asistentes. Los organizadores de la presentación de las candidatas no cumplieron el acuerdo, nunca bajaron el volumen.

Pese a esto, el festival terminó con una danza prehispánica en honor al maíz. El baile  era una ceremonia de agradecimiento a la vida y cada uno de los movimientos que los danzantes  realizaban tenía un significado.

 

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