Deseos

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Estuve leyendo encuestas aquí y allá, sobre las cosas que la gente desea que le sucedan el año que viene. Es curioso que, a pesar de los años, hay cosas que no han cambiado.

En el fin de año de 2010, la percepción de los mexicanos sobre la situación social, económica y política del país, era de que las cosas se iban a mantener iguales en 2011 y apuntaban que las cosas que habían mejorado en el país era la atención a la salud, la educación y el medio ambiente, que el trabajo se había mantenido igual y la seguridad había empeorado.

En el fin de año del 2011, la gente joven era mas optimista que la gente mayor de 50 años, respecto a lo que esperaban para 2012. En las encuestas surge un detalle curioso, inexistente hasta entonces. Aparecen percepciones respecto de que las expectativas personales de progreso y desarrollo ya no son asunto de cada quién, sino que tienen que ver con lo que sucede en los gobiernos y con las decisiones que se toman por quienes tienen el poder (http://www.pueblaonline.com.mx/en_boca_de/?p=1849). El deseo más enunciado por los mexicanos para 2012 fue “que disminuya la inseguridad”.

Para 2012, las expectativas respecto al 2013 no son muy distintas. Los deseos personales eran trabajo, amor, dinero y familia; en ese orden. Los deseos para el país: seguridad, mas empleos y mejorar la economía.

En el 2013, los mexicanos esperaban para el 2014 tener un mejor empleo. En una evaluación del año, se consideraban menos felices y menos deportistas, así como menos confiados en los demás y esperaban que en el 2014 todos pudieran ser mas honestos. En este año es cuando empieza a hablarse de la corrupción como un problema y no como una cualidad de los gobernantes.

En el 2014, para el 2015, la mayoría de los mexicanos quería tener una casa o un automóvil como cuestiones materiales por alcanzar) y la felicidad, como aquel bien inmaterial que les permitiría el disfrute de lo otro. Para el país, lo que mas quieren los mexicanos es que haya seguridad.

Para 2015, la gente considera que si le fue bien, fue gracias a si mismos y si les fue mal, fue por culpa del gobierno, por lo que, lo que esperaban para 2016 era, en lo personal, que mejorara su economía y para México, que disminuyera la inseguridad.

En este 2016, el balance lo hace cada quién. Para Colima, ha sido uno de los peores en el tema de inseguridad. El desempleo y los bajos salarios, una constante deprimente que ha sometido a muchas familias al deterioro económico y emocional. Para el país, nosediga.

En este 2017, me gustaría que pasaran muchas cosas. Mi lista de deseos es larga. Para mi país, para no desentonar, quisiera que sucediera un milagro completo. Deseo que se acabe la idea de que la corrupción de los gobernantes es un modo de vida. Me gustaría que el combate a la contaminación y el desperdicio de los recursos naturales fueran temas prioritarios en las agendas de gobierno y en las agendas personales de mis coterráneos.
En lo personal, deseo poco, que es mucho a la vez: La sonrisa en la cara de mi madre y su ánimo para seguir andando y a los hermanos y hermanas juntos en su casa; a los hijos sanos y felices y esforzándose por alcanzar sus metas, acompañados de quienes los hacen felices; la victoria para mis compañeros de lucha, despedidos de manera injusta por la Universidad de Colima.

Me gustaría sentirme segura cuando camino por las calles de mi país y que la gente pueda volver a confiar en la gente. Y también me gustaría que mi vecino tumbe esas barreras de metal que edificó entre su casa y la mía para que vuelva a circular el viento sobre mi patio, para poder mirar de nuevo los atardeceres desde mi balcón y para que deje de hacer tanto calor en mi casa.

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