México seguirá siendo un país injusto mientras siga conformado de injustos

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Imagina que un domingo cualquiera vas conduciendo tu moto y de repente, un carro se te cierra, por lo que le reclamas verbalmente este acto de poco civismo y ese reclamo te cuesta una cobarde golpiza entre cuatro personas que descendieron del vehículo sintiéndose “ofendidos” por tu reclamo, entonces, decides exponer tu caso públicamente y exigir justicia por esta agresión cobarde e injustificada.

Pero cuando pareciera que el abuso terminó y comenzarás un proceso de sanación física y emocional, descubres que tú misma acabas de meterte en otro problema, que tú misma acabas de “ganarte” que mucha gente te critique por quejarte del ataque, por tu físico, por tu trabajo, por tu género, y no importa que tiempo atrás hayas sido el orgullo de tu país, algunos hombres y mujeres te van a criticar, a ofender y hasta desear la muerte.

Pues aunque parezca pesadilla absurda, así de absurda ha sido la postura de muchos MEXICANOS que han opinado sobre el ataque que Ana Gabriela Guevara ha recibido, quien ahora es figura política, pero primero fue orgullo nacional del deporte en repetidas ocasiones, ¿No nos damos cuenta que hacemos lo mismo de lo que nos quejamos?, ¿Qué nos proclamamos víctimas, pero muchas veces jugamos el rol de victimarios?

A México le duelen muchas cosas, por ende nos quejamos de muchas cosas, del racismo, del clasismo, de la misoginia, de los abusos, del autoritarismo, de la homofobia, de la corrupción, de la cobardía social, etc. etc. pero cuando las víctimas somos nosotros, porque si la víctima es alguien más entonces hasta hacemos leña del árbol caído, entonces ¿Cómo vamos a convertirnos en un país desarrollado, pacifista y justo? Ese que tanto queremos, pero por el que no movemos un dedo para lograrlo.

Actuamos como resentidos sociales, odiando todo, quejándonos de todo, criticando dolosamente hasta las buenas noticias, como viejitos amargados de 70 años que nunca fueron felices y la felicidad ajena les causa molestia, pero ¿De qué estamos resentidos? ¿De nuestra propia sociedad? ¿De nuestra propia historia? ¿De nuestro gobierno mexicano formado por mexicanos? Es increíble que haya personas que en estos tiempos sigan actuando como hace 200 años, sin racionalidad, sin respeto, como ignorantes, como salvajes que celebrar la violencia y se burlan de la víctima, sea quien sea.

El cambio de mejora en nuestro país es muy lento, precisamente porque las actitudes también se heredan y queremos que espontáneamente un día nuestro país sea primermundista, pero le enseñamos a nuestros hijos a ser tercermundistas, olvidamos que nuestro país somos NOSOTROS, la gente que lo conforma, y será justo cuando seamos justos, será honesto cuando seamos honestos, será un país desarrollado cuando sus integrantes seamos personas desarrolladas.

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