¿Y el papel del ciudadano ante la inseguridad?

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Sin la participación ciudadana no se puede concebir una solución satisfactoria a la crisis de inseguridad. La impunidad, la corrupción y la violencia delincuencial (asesinatos, ejecutados, y más cuando las víctimas son inocentes) son temas que lastiman a la población.

El gobernador Ignacio Peralta debe articular el esfuerzo de las organizaciones civiles y la ciudadanía organizada, así como legisladores y funcionarios, para crear una agenda prioritaria y de acción que fortalezca la estrategia de seguridad pública.

No hablamos de que los ciudadanos se pongan a patrullar (ni de que las autoridades releven su trabajo), sino de generar los mecanismos que permitan una mayor acción participativa a la sociedad organizada; esto para la construcción de políticas públicas que impacten en la prevención y combate al delito.

Los ciudadanos no podemos ya ser sólo espectadores; necesitamos incidir en las políticas públicas y dejar la pasividad ante temas tan importantes. Nadie alza la voz para exigir justicia por Jessica Martínez Tejeda, la niña de tres años que murió, producto de la negligencia de las autoridades, al caer por una alcantarilla en el municipio de Tecomán.

Tampoco exigimos a la los diputados federales y senadores que cumplan con su responsabilidad y alleguen más recursos al estado: no se puede tomar en serio una lucha contra el crimen organizado cuando la federación recorta 3 mil millones de pesos en el rubro de seguridad pública, lo que afecta a todos los estados.

Aquí en Colima los retos son ingentes, pues existe la necesidad de contratar a cerca de 600 policías. Sin duda es una buena señal un plan de dignificación de las condiciones laborales para los agentes policiacos, como el anunciado por el gobernador esta semana, pero urge también fortalecer el aspecto profesional con la creación de una institución que forme a policías desde una perspectiva académica y también operativa, algo parecido a lo que tiene la FBI en Estados Unidos.

Dos puntos

Contrario a la participación ciudadana, es el oportunismo con fines electorales de algunas personas que aspiran a una candidatura en el 2018. Sus posturas son mediáticas y no se materializan en hechos que beneficien a la población. El gobierno requiere de una visión y participación ciudadana en su forma de gobierno. Ignacio Peralta tiene la calidad moral para ese llamado. Ayer renunció a su facultad para otorgar concesiones de taxi. Un acción justa.

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