Ahora, aplicar la ley

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El Órgano Superior de Auditoría y Fiscalización Gubernamental (Osafig) detectó que en los años 2013, 2014 y 2015 el gobierno de Mario Anguiano desvió más de 2 mil millones de pesos. La mayor irregularidad se presentó en el pago de nómina, donde se desviaron mil 867 millones de pesos, recurso originalmente clasificado para el rubro de obra pública.

Entre otras cosas, el Osafig detectó que funcionarios del despacho del gobernador gastaron 6 millones de pesos en artículos de tiendas departamentales, servicios y productos no autorizados por el reglamento, como vestidos, perfumes, botellas de vino, relojes incluso hasta lavadoras. También se identificó que líderes sindicales, ex funcionarios de primer nivel y actuales servidores públicos cobraron dobles salarios en horarios incompatibles.

La auditoría también precisa que más de 130 mil litros de gasolina, producto de las donaciones de Pemex (con un valor de 38.5 millones de pesos), fueron suministradas en dos estaciones propiedad de la esposa e hijos de Rafael Gutiérrez Villalobos, otrora secretario de fomento económico y posteriormente secretario general de gobierno al final del sexenio anguianista.

¿Qué sigue? Que los diputados se pongan de acuerdo y dictaminen en sus respectivas comisiones. También la Procuraduría General de la República (PGR) y la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) están obligadas a investigar las denuncias penales presentadas por los órganos auditores, tanto el estatal como el federal: muy calladas están estas instancias, y el sigilo no debe entenderse como inactividad o abulia.

Por otro lado, resulta alentador la declaración del coordinador de la fracción del PRI en el congreso local, Federico Rangel Lozano, quien reconoció la seriedad con la que el Osafig presentó el informe de los resultados de esta revisión excepcional: hay que recordar que una semana antes el mismo Federico acusó al Osafig de supuestas alteraciones en los informes de las cuentas públicas del ejercicio fiscal 2015.

Dejando de lado las diferencias partidista, el PRI y el PAN, así como las demás fracciones y los legisladores independientes, ya no tienen pretexto. Ahora sólo resta aplicar la ley. Harta de la corrupción, la ciudadanía lo demanda.

Dos puntos

El líder de Movimiento Ciudadano, Leoncio Morán, y el senador Jorge Luis Preciado reflejaron su pauperismo político en un debate organizado por el informativo radiofónico Noticias en el Blanco. Ahí los otrora candidatos a gobernador comprobaron que piensan con el hígado y les gana la sangre. Los dimes y diretes llegaron a su clímax cuando Locho le dijo a Preciado “Te voy a romper el hocico” y el senador le respondió, orondo, “Cuando quieras”. Es el nivel, pues, de quienes aspiran, aún, a gobernarnos.

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