Periodismo bajo censura y autoritarismo en Colima

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“Pero la censura indirecta actúa de un modo más sutil. No por menos aparente es menos real. Poco se habla de ella; sin embargo, en América Latina es la que más profundamente define el carácter opresor y excluyente del sistema que la mayoría de nuestros países padece. ¿En qué consiste esta censura que nunca osa decir su nombre? Consiste en que no viaja el barco porque no hay agua en el mar”.

Eduardo Galeano, Nosotros decimos No (Crónicas 1963 -1988)

En su más reciente libro Periodismo bajo censura, Pedro Zamora —referente del periodismo crítico e independiente en Colima— nos muestra con claridad cómo se ha recurrido desde el poder político, en particular desde la Dirección General de Comunicación Social, el desvío de recursos facciosamente utilizados de forma no institucional y que debería ser para comunicar y trasmitir cuestiones esenciales entre gobierno-sociedad, y no, en forma unipersonal, individual y antidemocrática exaltando ciegamente el ego y las ambiciones de figuras políticas.

De esta manera el poder político, tanto federal como estatal, nos dice Pedro Zamora: “utilizan la publicidad oficial para dar forma a la línea editorial a los medios de comunicación y empujar agendas partidistas.”

Así se desarrolla el autoritarismo desde el estado pues para Pedro es claro que: “una asignación opaca y arbitraria de la publicidad oficial restringe el pluralismo y la diversidad de voces mediantes la financiación selectiva de medios de comunicación que apoyan los funcionarios y sus políticas.”

Es claro entonces que el malestar democrático que vive nuestro estado, su falta de alternancia en el gobierno estatal, el control férreo del entorno social, económico, cultural y político ha sido posible en buena medida a mecanismos de censura bajo los que se tiene al periodismo colimense.

Esta censura, esta capacidad de utilizar el presupuesto público como chantaje político, es un cáncer que recorre todas las instituciones, desde los gobiernos estatales y municipales, hasta el Congreso, la Universidad o el Instituto Electoral del Estado, por mencionar a algunos.

La disuasión o persuasión “sutil” ejercida a través de la publicidad gubernamental es una forma de violencia institucional que también implica falta de libertades esenciales. Estas libertades esenciales consisten en tener una información libre que no esté pre condicionada por un contrato, porque el periodismo en nuestro país y en nuestro estado, necesita total libertad.

Y esto implica no solo legislación como letra muerta, letanías de buenas intenciones o retorica oportunista sino una reglamentación del presupuesto a comunicación con autonomía que otorgue condiciones igualitarias, trasparentes, claras y objetivas a los medios de comunicación sin discriminación alguna como lo sugieren los principios rectores de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en materia de publicidad oficial que también acompaña el libro de Pedro.

En resumen, además de reconocer el gran esfuerzo de investigación y trabajo periodístico de Pedro Zamora en este libro, y recomendarlo ampliamente; invitamos a nuestros lectores a reflexionar sobre el papel de los medios de comunicación su papel en la formación de la opinión pública y su contenido, calidad y libertad que puedan tener en la actualidad.

*Presidente del Consejo Estatal de Morena Colima.

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