Juan Gabriel: El amor en los tiempos del PRI

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Un Ídolo es un convenio multigeneracional, la respuesta emocional a la falta de preguntas sentimentales, una versión difícilmente perfeccionable de la alegría, el espíritu romántico, la suave o agresiva ruptura de la norma. Sin estos requisitos se puede ser el tema de una publicidad convincente, el talento al servicio de las necesidades de un sector, una ofuscación de la vista o del oído, pero jamás un Ídolo”. Carlos Monsiváis.

El amor, protagonista absoluto en la obra El amor en los tiempos del cólera de García Márquez, nos muestra en una historia atrapante que a pesar del tiempo y de las voluntades de los protagonistas al final les alcanza el tan endémico mal del cólera, pero al mismo tiempo muestra la fuerza y la dinámica del amor en cualquier época, en cualquier circunstancia. Y esa fue que quizás la principal virtud de Juan Gabriel: enlazar ese sentimiento tan universal, tan popular, tan necesario; como el amor en una época y un contexto como el nuestro.

Sobre el divo de Juárez, JAN MARTÍNEZ AHRENS escribió ayer en el periódico El País: “Era y es un sentimiento. Juan Gabriel, mucho más que una voz, un compositor o un símbolo, fue un estado del alma. A veces dulzón y cálido, otras roto y llorado. Pero siempre fiel a sí mismo, a un incendio melódico que a lo largo de seis décadas nunca se apagó y que es (y será) espejo de México.”

Así pues haciendo una analogía de la obra de la novela de García Marquez con nuestra realidad, Juan Gabriel marcó en la cultura de las y los mexicanos una forma de ver, sentir y transmitir el amor. Con sus canciones que se impregnaron en el imaginario popular se tuvo alegrías, tristezas o corajes, y a la par, su ingenio y talento también son reflejo del país entero, que aunque siempre envuelto en adversidades y dificultades ha tenido como característica y eje primordial el amor expresado en la solidaridad y las incontenibles ganas de vivir, vivir pese a las circunstancias.

Nuestros males que nunca nos han abandonado, la pobreza generalizada, el autoritarismo y la corrupción siempre acompañada de impunidad, hacen que el contexto en que hemos vivido los 66 años que vivió Juan Gabriel hayan sido marcado principalmente por el gobierno priísta.

Entonces si Juan Gabriel es el espejo cultural de nuestro México ultrajado, explotado, señalado, marginado y a pesar de eso es capaz de expresar alegría y amor, nuestro contexto, nuestro cólera, es el PRI gobierno, un cáncer que aunque creíamos haberlo falsamente superado en un momento de la historia de nuestro país nos hemos dado cuenta que está ahí, como una epidemia que azota al país entero en una temporalidad que parece no tener fin y que sigue corroyendo la esperanzas y los sueños de cambio.

Pero si bien es cierto que nuestro cólera, nuestro principal mal está representado en el PRI, nuestro amor que culturalmente compuso y cantó Juan Gabriel es una herramienta creativa que nos acompaña en la lucha por un cambio de régimen, para terminar con el cólera que significaría tener otro gobierno del PRI o del PAN, que en la práctica no se han diferenciado en nada sustancial.

Por eso me gusta quedarme con el Juan Gabriel irreverente que se enfrentó a los roles y a la cultura machista con alegría e ingenio, el que vetó a Televisa, el que cantaba que sólo tenía amor para dar, rompiendo quizás el fetiche del dinero en una sociedad profundamente clasista. En pocas palabras me quedo con la definición de AMLO sobre Juan Gabriel: “era pueblo, liberal y nacionalista”.

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* Presidente del Consejo Estatal de Morena Colima.

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