Afuera de los partidos. Lo mismo, pero más barato

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A través de encuestas de opinión pública, se ha descubierto que en México la probabilidad de que alguien pertenezca a una organización civil aumenta si es que esta persona es priista. El mito de la sociedad civil enfrentando a los políticos de siempre se derrumba cuando vemos la proliferación de A.C.´s, ONG´s y otras tantas formas de organización que se distancian relativamente de los partidos, pero que no dejan de acariciar los puestos de poder y tomar de la mano a las autoridades.

Claro que existen muchísimas organizaciones que con mayor independencia de las autoridades oficiales y líderes políticos empujan luchas contra la corrupción, por la defensa del medio ambiente, los derechos humanos o la igualdad de género. Pero cada vez que una nueva asociación civil se toma fotos en los palacios o dispone foros para dialogar con los grandes actores de la política, hay que dudar.

Personalmente no tengo ninguna bronca moral con la convivencia con el poder, pero creo que aquellos que persiguen reflectores y puestos en el gobierno están muy lejos de hacerlo para servir a los fines de su proyecto. En realidad lo que muchos hacen es renegar de los partidos para terminar creando copias chafas de éstos. Son como el Dr. Simi, lo mismo pero más barato.

En el discurso del activismo social y moral sus impulsores quieren cambiar la política. Lo cierto es que muchos de ellos confunden esto con cambiar de políticos, y claro, el cambio son ellos, sus equipos y sus ideas. Pero hay una diferencia importante con los partidos de siempre: se escapan al control electoral.

Actualmente es más fácil tomar una causa, ganar reflectores, brindar con los que detentan el poder y de golpe pasar a ocupar alguna silla en la administración pública. En la mitología de las nuevas buenas formas de hacer política esto no es un absurdo sino estrategia. El problema es que ocupan una silla pero no mueven estructuras. Ofrecen gato por liebre.

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