Lo peor es no hacer nada

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En su columna Indicador político, Carlos Ramírez difunde los datos de la encuesta nacional que la empresa Prospecta consulting aplicó sobre el problema magisterial y la reforma educativa. Los resultados son claridosos y reflejan el sentir de la ciudadanía.

Por ejemplo, el 90 por ciento de los encuestados apoya la reforma educativa y en el mismo porcentaje rechaza los paros, plantones y bloqueos de la CNTE. El 88.6 por ciento aceptan la aplicación de evaluaciones para la asignación de plazas y el 90.3 por ciento repudia la venta o herencia de plazas docentes.

Referente a la mesa de negociación vía gobernación, el 37.6 por ciento dijo que es una pérdida de tiempo, el 25.2 la calificó como una derrota del gobierno federal y el 20.4 por ciento consideró que el diálogo fortalece a la CNTE. El 82 por ciento no ve solución al conflicto con las mesas de negociación.

Ante esta tesitura, lo peor que puede hacer el gobierno es no hacer nada. Mantenerse pasivo ante la impunidad de quienes bloquean carreteras y dejan sin clase a miles de estudiantes –en Chiapas el 58 por ciento de las escuelas cerraron en y Oaxaca el 53 por ciento–.

Hasta el momento el gobierno federal ha concedido. Ha dejado libre a los dirigentes de la disidencia magisterial, a pesar de que existe un proceso penal en su contra, y a cambio ha recibido más paros en escuelas, bloqueos de carreteras y amenazas.

¿Hasta cuándo, pues, va actuar el gobierno federal a favor de los ciudadanos y va a proteger el derecho de la educación de la niñez? El tiempo corre.

Dos puntos

Son más los buenos. En el resto de la república iniciaron clases cerca de 26 millones de estudiantes y reanudaron labores un millón 211 mil docentes; en lo que respecta a Guerrero en el 99 por ciento de las escuelas abrieron normalmente y en Michoacán el 97 por ciento iniciaron actividades.

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