Marginadas, trabajadoras domésticas en México

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Imagen: Conapred

México ocupa uno de los últimos lugares en América Latina en proporcionar acceso a seguridad social a las trabajadoras del hogar, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su informe Políticas de formalización del trabajo doméstico.

En el país, la seguridad social es voluntaria y se tiende a reconocer menores prestaciones para quienes realizan trabajo doméstico.

“Prevalecen los mayores rezagos, al no habilitar esquemas que respondan adecuadamente a los tipos de jornada –tiempo parcial o completo–, cantidad de empleadores, con retiro o sin él de la casa donde labora. Las posibilidades de acceder al seguro social son muy limitadas”, señala el informe.

Respecto a la jornada laboral, muestra que en México existen rezagos jurídicos importantes, ya que sólo se fijan descansos mínimos.

Además, aunque las empleadas domésticas legalmente tienen derecho a salario mínimo, aún se permite el pago en especie, el cual representa entre 20 y 60 por ciento de sus ingresos.

En el estudio también se menciona la falta de vínculo entre la legislación migratoria y la laboral, a pesar de la estrecha relación entre el trabajo doméstico y las migraciones.

“La mayoría de los países permite que los contratos se lleven a cabo de manera verbal, a pesar de que las leyes migratorias exigen un contrato escrito para que las personas puedan gestionar un permiso laboral y regularizar su situación”.

Sobre el derecho a la libertad sindical, de asociación y a la negociación colectiva, la organización explica que las trabajadoras del hogar están amparadas bajo dichos principios, pero en muchos países no brindan la protección necesaria a las empleadas para hacer posibles esos derechos.

México, es uno de los países que no han firmado el convenio 189 de la OIT, el cual pretende dignificar el trabajo de los y las empleadas domésticas, quienes históricamente han tenido pocas oportunidades de un empleo formal y se encuentran entre los trabajadores más marginados.

Por ello, el organismo internacional recomendó a las autoridades correspondientes revisar la normativa laboral, “para eliminar todos los elementos que discriminan a las personas que realizan trabajos domésticos y la actualicen de acuerdo con los estándares del convenio”.

En México, 2.3 millones de personas se dedican a esta actividad, la mayoría de ellos integraron el Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadores del Hogar. Sin embargo, no han logrado que el gobierno federal firme el convenio 189 que el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong,  se comprometió –sin cumplir hasta hoy– enviar al Senado para su estudio y ratificación.

(Con información de La Jornada)

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