Carta del maestro Miguel Ángel Díaz Dueñas y respuesta a ésta

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ESTIMADO CÉSAR BARRERA VÁZQUEZ:

Por este medio su servidor Profr. Miguel Ángel Díaz Dueñas distraigo su atención con el fin de compartirle precisiones sobre su artículo publicado el pasado 3 de mayo en medios electrónicos con título “EL MAGISTERIO DISIDENTE EN COLIMA”.

En cualquiera de los espacios en donde me he expresado siempre he sido responsable de mis declaraciones y en esta ocasión resalto que no será la excepción.

En su artículo en mención usted afirma que “El magisterio disidente no busca abolir la reforma educativa. No quieren abolirla porque en los hechos se han beneficiado de ella ¿Cómo? Por medio de la PROMOCIÓN del servicio profesional docente, proceso que gracias a la reforma educativa es OBLIGATORIA y con el cual los más NOTORIOS del movimiento magisterial disidente lograron ocupar una plaza de directores en diversos planteles escolares de secundaria y primaria.

Le señalo que usted afirma que la promoción a un cargo de dirección gracias a la reforma educativa es obligatoria, este argumento es totalmente falso pues en el capítulo IV De La Promoción a Cargos con Funciones de Dirección y de Supervisión plasmado en el artículo 26 de la ley del servicio profesional docente reza de la siguiente forma:

“ARTÍCULO 26. La promoción a cargos con funciones de dirección y de supervisión en la educación básica y media superior que imparta el estado y sus organismos descentralizados, se llevará a cabo mediante CONCURSOS de oposición que garanticen la idoneidad de los conocimientos y las capacidades necesarias, además de haber ejercido como docente un mínimo de dos años y con sujeción a los términos y criterios siguientes…”

Si fuera obligatoria la promoción a dirección tal y como usted lo afirma pues en nuestro país no habría más que directores y no habría docentes frente a grupo en el supuesto de que todos su promovieran año con año, es un concurso, lo que si es obligatorio para los docentes de educación básica y media superior es sustentar su evaluación para PERMANENCIA en el servicio.

Manifiesta también que “los más notorios del movimiento magisterial disidente lograron ocupar una plaza de directores en diversos planteles escolares” aquí si me gustaría que me señalara ¿Quién de los que conforman el comité del movimiento disidente según usted se vio beneficiado? Me permito resaltarle que antes de que entrara en vigor la ley en septiembre de 2013 la forma de asignar las plazas era por medio de un sistema denominado escalafón, hoy ese esquema ha desaparecido y la asignación de plazas es a través de concurso, algunos compañeros que tenían comisiones de dirección la ley establece en el artículo décimo cuarto transitorio, fracción I “Quienes a la entrada en vigor de esta Ley ejerzan funciones de dirección sin el nombramiento respectivo seguirán en dichas funciones y serán sujetos de la evaluación del desempeño establecida en el artículo 52 de esta ley. Lo anterior, para determinar si dicho personal cumple con las exigencias de la función directiva”.

Usted señala que “si realmente quisieran desde un principio-como dicen en sus marchas-tirar la reforma educativa ¿Por qué no lo hicieron en el 2013, cuando se cocinaba en el congreso? ¿O por qué no impidieron su aprobación en el congreso local meses después? En ese tiempo la disidencia no dijo nada. Tampoco utilizaron las vías legales para hacerlo y mucho menos se acercaron al sindicato para propiciar el perfeccionamiento de la reforma”

Esta anterior declaración de su parte también es errónea, desde que se presentó el proyecto de ley se hicieron las primeras manifestaciones en 2013 no solo en Colima sino en el país, de hecho el movimiento en Colima fue denominado en sus inicios “el grupo de la piedra lisa” como una burla por parte de algunos medios hacia los docentes que coincidimos en ese espacio para manifestarnos, cuando la ley fue aprobada muchos maestros presentamos por la vía legal un amparo hacia la iniciativa, se realizaron marchas y se exigieron a nuestros representantes sindicales que nuestra voz fuera escuchada, porque hay que recordar que se suponía que abrirían foros a lo largo y ancho del país para discutir la reforma educativa lo cual fue una simulación, la voz del magisterio no se le consideró en esta ley.

Cuando la ley se empezó a ejecutar fueron más las inconformidades con respecto al proceso de evaluación, sería titánico señalarle cada una de las inconsistencias pero si le menciono algunas, los maestros fueron notificados por vía electrónica lo cual no es ilegal siempre y cuando se haya dado por escrito el consentimiento por parte del docente, cuando se dio cuenta la autoridad de su error de que no contaban con la autorización de los maestros por escrito mandaron los oficios en físico, hubo 4 momentos para subir evidencias ¿por qué?

Porque la plataforma presentó muchas fallas, la mayoría de las quejas fueron documentadas por los compañeros, esto propició que en octubre el secretario de educación a nivel nacional reconociera que efectivamente la plataforma presentaba fallas y que se iban a trabajar en ellas, de hecho yo debí ser evaluado el 14 de noviembre en el CBTIS157 pero fui de los 51 maestros afectados porque el sistema de cómputo se colapsó y tuve que ser reprogramado para un segundo intento de evaluación, también le entero que con base en mis derechos y con el temor fundado por tratarse de una evaluación electrónica por los errores que presentó la plataforma le solicité por escrito ese mismo 14 de noviembre al coordinador de sede antes de iniciar la evaluación que me permitiera introducir una cámara de video para obtener copia de mis respuestas y copia de mi planeación argumentada la cual es un documento único, el coordinador me autorizó sacar mi cámara de video y dirigirla al monitor de cómputo de este hecho hay más de 20 maestros de testigos y mi notario el cual escuchó mi petición al coordinador de sede, los videos que tomé durante la hora que esperamos que el sistema se restableciera están en las redes.

Nos hemos acercado a diversas autoridades educativas, sindicales, gubernamentales y todas esas acciones están documentadas.

Resalta en su escrito que “El maestro Ángel Dueñas debe asumir las consecuencias de sus actos. “Primero fijarse más en lo que dice la ley en lugar de concentrarse y cuidar de respetar lo que si dice; en este caso, la ley es muy clara: la única causal de baja en el servicio educativo es por no presentar el examen”. Es un error de su parte Sr. César decir que la única causal de baja en el servicio educativo es por no presentar el examen, eso no es verdad, le recuerdo que de las 4 etapas del proceso de evaluación solo quedaron 3 bajo decreto en el DOF con fecha del mes de noviembre de 2015 donde eliminan la evaluación del director quedando solo las evidencias, examen de conocimientos y planeación argumentada y en el supuesto de no cumplir con ninguna de estas etapas serás despedido, si algún docente durante su evaluación cumplió con alguna de estas tres no se le separa del cargo, ¿Por qué cree usted que la autoridad eliminó la evaluación del director? Porque se dieron cuenta que con esa evaluación era suficiente para que el docente justificara su participación en la evaluación.

Quiero dejar muy en claro que siempre en mi vida profesional y personal he asumido cada uno de mis actos y jamás he actuado fuera de la ley, en sus manifestaciones de su escrito dice que tuve la oportunidad de ir desnudo a la evaluación siendo que la ley no me lo impedía, aquí me gustaría que usted Sr. César Barrera Vázquez intentara ir desnudo al cine, a un jardín, a un teatro, a un edificio público o que andara por la calle sin ropa…¿me doy a entender? Se me hace de su parte muy pobre el argumento o la analogía que utiliza, mi pecado para usted es haber leído la ley e informarme, claro que me quedó muy firme cuales son mis obligaciones.

Da a entender que he sido manipulado por este movimiento y que hoy me exhiben como un mártir de la causa, usted es la primera persona que me define como un mártir, nadie más, para los docentes soy un compañero más que lucha por sus derechos, para los padres de familia soy la persona que se hace cargo de la instrucción de sus hijos y el primer responsable de su evolución académica, para mis alumnos soy el amigo al que llaman maestro en el cual pueden confiar dentro y fuera del aula y ellos, mis alumnos, para mí son todo.
También usted afirma Sr. César que mi tercer error “ el cual puede llevar al descrédito el proceso legal que realiza el maestro Ángel, es que tiene como abogado a Agustín Díaz Torrejón, ex candidato a presidente municipal de Colima por morena y adalid de las causas perdidas. Así o más claro de qué lado masca la iguana”

Es mentira que el Dr. Agustín Díaz Torrejón fuera candidato de morena para la presidencia municipal de Colima, el candidato de dicho partido fue Ricardo Ante Villalobos en las pasadas elecciones del estado. El movimiento magisterial en Colima jamás se ha pronunciado por ser de algún color de partido político, hemos dialogado con diferentes representantes sobre todo en el congreso del estado y todos ellos han respetado nuestra postura.
Tal parece que mi último error según su óptica fue obtener los servicios del Dr. Agustín Díaz Torrejón, yo no sabía Sr. César que usted era el encargado en Colima en emitir el juicio final a particulares sobre que abogados poder contratar, la próxima vez preguntaré a los cuatro vientos si alguien no le molesta que contrate los servicios de un profesional en cierto campo.
En este momento me permito indicarle a usted Sr. César, que el único error que observo que cometió en su escrito es el haber emitido juicios, inclusive asegurarlos sin ningún fundamento.

Le expreso que la reforma educativa es más bien una reforma laboral, el mismo Emilio Chuayffet Chemor antecesor del actual secretario de educación a nivel nacional, reconoció que la reforma era laboral porque maneja el ingreso, la permanencia y la promoción en el servicio. Para nada se ven situaciones que impliquen el plan y programas de estudio, muchas veces lo he dicho, los maestros no estamos en contra de evaluarnos, estamos en contra de este tipo de evaluación porque no asegura en ningún sentido mejora alguna en el servicio, un examen de conocimientos de 154 preguntas, 4 horas para contestarlo, minuto y medio para cada cuestionamiento (eso sin ir al baño porque si ibas te descontaban el tiempo), este examen presentaba situaciones ajenas al ejercicio diario del docente.

También resalto que la resolución, la cual definirá mi situación laboral, de ser el caso sea el término de mi nombramiento, la misma ley me permite impugnar esa resolución respectiva ante las instancias jurisdiccionales que correspondan, la Secretaría de Educación no es la única instancia, lo explico porque es con base a derecho como siempre he actuado.
Sin otro asunto, agradezco su atención me despido de usted respetuosamente con el ánimo de que la información que aquí le presento le sea útil para aclarar como usted bien dice “De qué lado masca la iguana”

ATTE
PROFR. Miguel Ángel Díaz Dueñas

Dos puntos:
Estimado maestro Miguel Ángel Díaz Dueñas:

Primero, antes que nada, una disculpa porque tuve conocimiento de su misiva apenas el pasado viernes 20 de mayo, por lo que hasta esta fecha pude publicarla en mi columna. La publico porque me importa la opinión de los lectores y más si ésta contribuye a enriquecer el trabajo reflexivo en torno a los temas de interés social.

Coincido en algunos puntos de su carta, pero discrepo en otros. Vayamos por orden. Referente a que la “PROMOCIÓN del servicio profesional docente, proceso que gracias a la reforma educativa es OBLIGATORIA” y en el que usted, maestro, considera que “es totalmente falso” y cita un fragmento de la ley para reforzar su argumento, quiero decirle, en relación a ese punto, que es correcto lo que asevera desde la interpretación que usted le dio a la lectura. Le pido una disculpa a usted y a cualquier lector que malinterpretó esta frase. A lo que me refiero, maestro, es que la obligatoriedad es para la autoridad educativa que tiene que implementar este proceso, ya que –como usted dice—“si fuera obligatoria la promoción a dirección (…) en nuestro país no habría más que directores y no habría docentes frente a grupo en el supuesto de que todos su promovieran año con año, es un concurso”. Reitero la disculpa porque me faltó rigurosidad en el lenguaje y expresarme en términos más unívocos.

Pero, continuemos, maestro, por favor. En relación a que le gustaría que le señalara “quién de los que conforman el comité del movimiento disidente según usted se vio beneficiado” por la reforma educativa; en este punto, le comento, me extraña que no conozca quiénes son, ya que son los primeros en lanzar las consignas y en soliviantar los ánimos dentro de las manifestaciones y movilizaciones que se han hecho a su favor. Son los más visibles: notorios.

Ignoro si forman parte del comité del movimiento disidente, pero claramente participan activamente en los actos de disidencia y descuellan por su elocuencia en los mítines. No consigno sus nombres porque no se trata de vilipendiarlos, pero sí dejar en claro, sin particularizar, que hay un actuar incongruente. Por otro lado, son docentes que están en su derecho de participar en este proceso (concurso) de promoción, en el cual han demostrado, a través de la misma, que tienen las capacidades para trabajar en el campo directivo.

Referente, maestro, a “que la voz del magisterio no se le consideró en esta ley”; ahí, maestro, no coincido con usted. El SNTE participó en la elaboración de esta ley. No podía ser de otra manera con una reforma de este calado. Se exigía un consenso de los legisladores de los diversos partidos políticos y el respaldo del magisterio. Ahora, a tres años casi de su aprobación, el dirigente nacional del SNTE, Juan Díaz de la Torre ha calificado a la reforma educativa de exitosa y la mayoría de los docentes han respetado esta ley.

En su carta, maestro, refiere “que cuando la ley fue aprobada muchos maestros presentamos por la vía legal un amparo hacia la iniciativa, se realizaron marchas y se exigieron a nuestros representantes sindicales que nuestra voz fuera escuchada”; esto en respuesta a lo que expuse de que, en mi opinión, las estrategias que implementaron para abolir la reforma educativa fueron insuficientes. Valga la coyuntura, maestro, para ampliar lo expuesto en mi colaboración. Aplaudo, antes que nada, este esfuerzo del magisterio disidente por ejercer su libertad de expresión y defender lo que consideran son sus libertades y prerrogativas –siempre y cuando no violenten el estado de derecho–. Sin embargo, sostengo, desde mi apreciación personal, que el rechazo a la reforma educativa se concentró más en realizar una estrategia mediática que jurídica. Y prueba de ello es que los amparos presentados contra la reforma –como usted bien puntualiza— fueron rechazados por el pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación: en julio del año pasado se desecharon 26 amparos, validando así la reforma educativa. Por otro lado, maestro, coincido con usted en la necesidad de más foros y la construcción de un diálogo educativo que permita el perfeccionamiento de la reforma, principalmente en lo referente a la ley del servicio profesional docente. Sin duda, para usted y el magisterio en general, es un alivio que la titular del INEE, Sylvia Schmelkes, anunciara en marzo pasado el perfeccionamiento de los procesos y del instrumento de evaluación.

Maestro Miguel Ángel, en su carta expresa que sería “titánico señalarle cada una de las inconsistencias” que se identificaron en la pasada evaluación para la permanencia del servicio y me proporciona algunos ejemplos de éstos. Estimado maestro, creo que no hay un solo proceso, trabajo o actividad humana que sea perfecto, que no tenga ninguna falla. Sin embargo, este argumento no se me hace válido para desacreditar todo el proceso. Hubo fallas, pero fueron corregidas, como usted bien dice:

“(…) la plataforma presentó muchas fallas, la mayoría de las quejas fueron documentadas por los compañeros, esto propició que en octubre el secretario de educación a nivel nacional reconociera que efectivamente la plataforma presentaba fallas y que se iban a trabajar en ellas, de hecho yo debí ser evaluado el 14 de noviembre en el CBTIS157 pero fui de los 51 maestros afectados porque el sistema de cómputo se colapsó y tuve que ser reprogramado para un segundo intento de evaluación”.

Como periodista, maestro, –porque sólo en esa condición expreso mis comentarios en este espacio—no veo que el gobierno busque despedir masivamente a los maestros. No coincido con quienes piensan que el gobierno ideó la reforma educativa con el objetivo punitivo de correr a todos los docentes y llenar las escuelas con trabajadores de contrato, acabando con el sindicalismo magisterial. No lo veo así, maestro Miguel Ángel, porque en los hechos los recursos presupuestarios a educación han aumentado y no han disminuido, a pesar de la compleja situación económica. Le doy un ejemplo: para las escuelas normales del país se presupuestó en este 2016 más de 900 millones de pesos, recurso que anteriormente no sobrepasaba los 300 millones.

Usted me dice en la misiva, maestro, que es un error de mi parte decir que la única causal de baja en el servicio educativo es por no presentar el examen; aquí, maestro Miguel Ángel, quiero precisarle que mi columna se difunde en varios medios digitales. Seguramente, usted leyó mi colaboración en ColimaPM; en ese medio, por criterios de estilo ajenos a mi persona, cambiaron la palabra evaluación por examen (ignoro porqué). Yo escribí lo siguiente: “la única causal de baja en el servicio educativo es por no evaluarse”, y eso lo puede comprobar en Líneas Delgadas, Perriodismo y El Centinela.

Maestro Miguel Ángel, le reitero el completo respeto hacia su persona y el decoro que exige su profesión; por eso, por ningún motivo sugerí que usted fuera desnudo a la evaluación; parto de un argumento por analogía para fortalecer y ejemplificar un posicionamiento, un punto de vista particular que aún sostengo: que usted se fijó más en lo que NO dice la ley en lugar de concentrarse y cuidar de respetar lo que sí dice, como consigno en mi columna.

Disculpe si se malinterpretó la frase.

En la misiva refiere, maestro, que “mi pecado para usted es haber leído la ley e informarme”; nada más fuera de la realidad. Aplaudo la acuciosidad de su trabajo y el esmero por estar informado de tan importante proceso. Para mí, en lo personal, en mi opinión como periodista, como observador del acontecer social, su error fue haber optado por judicializar su evaluación. Optó por esa senda; los demás docentes no lo hicieron y respetaron la ley. Usted decidió tomar otro camino.

En mi columna, maestro, nunca entré en disquisiciones legales sobre su situación; primero, porque no soy abogado y segundo porque no soy una instancia que emita una deliberación con efectos legales. Su caso lo lleva un juez y sigue un proceso, por lo que le deseo –de todo corazón en verdad— lo mejor para su situación.

Usted escribe, maestro, que doy a entender que ha sido manipulado por este movimiento “y que hoy me exhiben como un mártir de la causa”. No sé, maestro, si ha sido manipulado, pero ciertamente su caso se ha mediatizado e incorporado a un discurso refractario a la reforma educativa. Eso le repito, maestro, es una apreciación mía. Una opinión.

Maestro, el hecho que para usted sus alumnos sean todo, como lo expresa en la misiva, realmente me conmueve. El asunto tratado en mi columna no se refiere a si es un buen o mal maestro, o si sus alumnos lo quieren o no; lo que yo expreso, y sostengo aún, es que no acató la reforma educativa.

Finalmente, maestro, no soy “el encargado en Colima en emitir el juicio final a particulares sobre que abogados poder contratar”, y es correcto: usted está en libertad de elegir a Agustín Díaz Torrejón como su abogado (A propósito, maestro, es acertado lo que dice: Díaz Torrejón no fue candidato de Morena a la alcaldía de Colima; fue precandidato, por lo que le pido una disculpa a usted y a mis lectores).

Sin embargo, creo pertinente, en mi calidad de periodista, de matizar y contextualizar: el hecho de que haya pertenecido o pertenezca a un partido político refleja una ideología y un dogmatismo; es un dato que no se puede escamotear a la opinión pública. Esto tiene más relevancia si el asunto jurídico se busca mediatizar; es por eso, por esa situación, que hago mi comentario al respecto.

Finalmente, coincido a medias con usted cuando asevera que la reforma educativa es una reforma laboral. Ciertamente, tiene aspectos laborales, al regularizar el ingreso, la permanencia y la promoción en el servicio docente. Pero eso es una verdad parcial y que excluye toda la gama de programas, beneficios, incentivos y la visión que da todo un nuevo orden a los procesos pedagógicos. Esto, principalmente, porque incorpora de una manera más preponderante que en el Programa Estratégico de Transformación Escolar (PETE), incluido en el Programa de Escuelas de Calidad –de la administración de Felipe Calderón—la colaboración de los padres de familia en la tarea educativa, involucrándolos genuinamente en la formación de sus hijos. Además de que reestructura y empodera la participación ciudadana en la educación. Sería, como usted dice, un esfuerzo “titánico” detallar, aspecto por aspecto, los beneficios de la reforma educativa; la que aclaro, y coincido con usted, requiere perfeccionarse.

Pero esto, maestro, sólo se podrá conseguir con la participación organizada del magisterio. Una colaboración, por supuesto, que siga las normas y que coopere con los objetivos implícitos en el estado de derecho. La democracia, maestro, como dice Victoria Camps, no cuenta más que consigo misma, lo cual significa que hay que evitar que las instituciones pierdan crédito y se deterioren; “hay que conseguir que la ciudadanía no les vuelva la espalda desencantada” y, sobre todo, tener en cuenta la frase de Fernando Savater: “En educación, el optimismo es de rigor”.

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