Ser feminista o no ser

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Nos están matando. Vivas nos queremos. Ni una menos. Nos tocan a una nos tocan a todas…

Hace ya cinco años que de los edificios la Plaza de Sol de mi ciudad, Madrid, colgaba una lona gigante que reclamaba “La revolución será feminista o no será”.

El pasado fin de semana en la Ciudad de México ya no fueron solo palabras. Pasamos a la acción. La humanidad carga la historia del patriarcado a sus espaldas y las mujeres la sufren. Día a día y noche a noche. No conozco ninguna mujer que no se haya sentido agredida por un hombre que se reclamaba su “derecho” de chiflarla, gritarla, tocarla… y por supuesto nunca conoceré a todas esas mujeres que diariamente desaparecen, violan, torturan y matan en México.

“Pero yo no me dejo ni me quedo callada, y esto le pasará a cualquiera que agreda mi persona, a mi familia, mis amigas y hasta desconocidas.” Eso gritaba la mujer a su agresor este fin de semana en el metro de la Ciudad de México después de ejercer legítimamente lo que hemos pasado a denominar autodefensa feminista. Cada vez queda menos margen para mantenerse al margen. Es necesario tomar partido, involucrarse, denunciar y por supuesto no permitir las agresiones machistas de ningún tipo.

No puedo evitar sentir orgullo, como ser humano, por todas esas mujeres que han decidido empoderarse y recuperar su dignidad como personas, por una lucha por la igualdad real. No puedo evitar sentir asco, repugnancia por esos individuos que se dicen hombres y piensan y tratan a la mujer como un objeto.

La revolución será feminista o no será. Necesitamos al feminismo para ayudarnos a ser conscientes de las carencias que tenemos como seres humanos. Para poder ser partícipes de ese cambio real, no podemos cargar con la lacra del patriarcado. Por suerte vienen soplando nuevos vientos, cada día somos más en el camino, que seguimos preguntándonos, descubriendo nuevas formas de relacionarnos y de amarnos, buscando nuestras orientaciones e identidades sexuales, rompiendo las cadenas del patriarcado. Evidenciando, condenando, atacando al machismo. Porque ninguna mujer tiene dueño. Ninguna persona tiene dueño.

Os dejo con unos versos de la compañera de Chile Ana Tijoux. Porque venimos cantando desde todos los lugares del planeta el mundo que construyen nuestros pasos:

Tú no me vas a humillar, tú no me vas a gritar

Tú no me vas someter tú no me vas a golpear

Tú no me vas denigrar, tú no me vas obligar

Tú no me vas a silenciar tú no me vas a callar (…)

No sumisa ni obediente

Mujer fuerte insurgente

Independiente y valiente

Romper las cadenas de lo indiferente”.

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