Los derechos humanos de las mujeres en el ámbito laboral

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Desde el momento en que México decide firmar los tratados internacionales sobre derechos humanos, entramos al concierto de las naciones, donde cada estado parte tiene la obligación de velar por los derechos humanos de quienes habitan en su territorio.

Respecto a los derechos humanos de las mujeres, estos están plasmados en documentos como el que resulta de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés), de la cual se han derivado en México diversas leyes que buscan dar operatividad y carácter local a esta convención. Así, México a creado leyes como la del Instituto Nacional de las Mujeres, la de Igualdad entre Hombres y Mujeres, la General de Acceso a las Mujeres a una vida libre de violencia y la ley sobre la Trata de Personas, a partir de las cuales se han creado las leyes particulares de cada entidad federativa.

Estas leyes buscan eliminar todos los obstáculos para la participación activa de las mujeres en todas las esferas: económica, social, cultural y política. Pero ¿porque sigue habiendo desigualdades?

Entender lo que pasa con las mujeres, puede mejorar la aplicación de las leyes y su efectividad.

En el caso de Colima, las estadísticas que nos da INEGI señalan que hay muchos focos rojos que atender respecto a la situación de las mujeres en el estado. Hoy me detendré en las cuestiones laborales.

Los resultados que presenta INEGI a partir de una búsqueda por indicadores de Desarrollo Humano o de Desarrollo Relativo al Género o de Potenciación de Género, dan cabida a pensar que en Colima, si bien tenemos leyes que buscan mejorar las condiciones de las mujeres y la igualdad de género, no están dando los resultados esperados. Algo falta.

De acuerdo a INEGI, el índice de Desarrollo Relativo al Género ha disminuido en los últimos años. Para afirmar eso, las pruebas que INEGI presentan son contundentes. En Colima existe un trato asimétrico hacia las mujeres, que repercute en el desarrollo de sus libertades y en el ejercicio de sus derechos. Un solo dato al respecto es alarmante: En igualdad de condiciones laborales, las mujeres ganan apenas el 46% de lo que ganan los hombres. Los salarios son diferenciados por cuestión de género. En el caso de las profesionistas, las mujeres ganan en promedio 58.5 pesos por hora de trabajo, mientras que los hombres ganan 65.2 pesos en las mismas circunstancias.

Las mujeres en el estado, tienen una mayor participación económica que en resto del país, pues la media nacional es 41.4% y en Colima es 45.4%. Es decir, son económicamente importantes en sus familias y lo hacen desde muy jóvenes. Trabajan y aportan económicamente a sus hogares desde los 14 años y hasta los 59, en promedio. Son pocas las desempleadas, respecto a la media nacional, pero son más que los hombres, lo que replica la situación nacional. El índice de desocupación en ellas es de 3.7, mientras los hombres se encuentran en el 2.7. Por otra parte, son las mujeres las que más trabajo no remunerado hacen. El 7% de las mujeres que trabajan, no reciben ingresos por el trabajo que hacen. Muchas de ellas, por ejemplo, colaboran en los negocios familiares, haciendo los preparativos de los alimentos que se expenden o atienden como empleadas de mostrador, sin recibir sueldo alguno. El porcentaje de hombres en esas circunstancias, es de 3.1%.

Los datos nos dicen muchas cosas. Nos dicen que, aun con las leyes existentes, nos falta socializar la información entre las mujeres, porque si bien los derechos humanos son irrenunciables, es claro que si las mujeres no los exigimos, nadie no los va a respetar. Es al interior de las familias y de nuestras instituciones donde los cambios deben hacerse. Cada mujer tiene (tenemos) la responsabilidad social de orientar y enseñar a otras mujeres a defender sus derechos. Cada hombre debe tener la convicción de que esos derechos deben respetarse. Solo así avanzaremos como sociedad.

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