El gobierno de la seguridad, y el orden

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De las 65 propuestas más rastreables de Ignacio Peralta, 12 tienen que ver con el tema de la seguridad. Las estrategias con las que se pretende cumplir la promesa de posicionar a Colima como el estado más seguro del país tienen que ver con equipamiento, infraestructura y capacitación. Los policías colimenses ahora serán bilingües, pues otra de las promesas es formar los cuerpos policiales de acuerdo los estándares de las academias estadounidenses.

La seguridad no sólo es la principal demanda de la ciudadanía, sino que constituye una condición necesaria para el proyecto de desarrollo de Peralta y la neo-tecnocracia del PRI: la promoción de la inversión privada ¿Cómo atraer capital a un estado donde hay un asesinato al día?

El gobernador recién electo anunció la implementación del C5 (centro de coordinación, comando, control, comunicaciones y cómputo) como una de sus prioridades. Y es que si seguimos el discurso de la campaña del priista, esperaremos una política de fuerza y mano dura para instalar el orden.

Seguridad para la inversión de capitales, y orden para ejercer el gobierno. Probablemente estas serán las dos metas con mayor importancia para el gobierno de la mano dura, que no sólo saneará finanzas y desterrará corruptos, sino que limpiará Colima de todos sus males para proyectarlo como ese paraíso mítico que cuentan los viejos.

No hay nada novedoso más allá de la inyección de recursos y la estridencia de las declaraciones. Al menos en materia de seguridad pública parece que la política será de continuidad, con perfiles militares impuestos desde la federación, con un fuerte enfoque persecutorio y punitivo, y persiguiendo el mito de la modernización: capacitación policial al estilo rambo, tecnología de punta, cámaras, patrullas…

El problema es que más de 5 años de este enfoque en materia de seguridad han demostrado que no funciona, no sólo en Colima, sino en otros estados y a nivel federal. Pero no podemos esperar un giro desde el Peraltismo, pues este parece constituir una réplica a escala del gobierno de Peña Nieto.

Actualmente y en los términos planteados por el gobierno de Ignacio Peralta, el discurso de la seguridad implica la instauración de un estado de permanente vigilancia, donde los que más ganan son los proveedores de tecnología, armas y programas de entrenamiento cual guerra en Irak.

Ojalá mis inferencias sean solo alarma y especulación, pero con el poder del centro (el ejecutivo priista) alimentando las capacidades de la entidad, me parece que tendremos un gobierno de cuidado.

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