¿Que por qué peleamos?

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Crecí, sintiendo que todo estaba bien. Me enseñaron que todo era perfecto, que las cosas funcionaban bien en este sistema social que nos da de comer, a medias, que nos paga, a medias, que nos da servicios de salud, a medias, que nos da protección para la vejez, a medias.

Y me dijeron, igual que a los demás, que todo estaba bien y que no había nada mas que pelear; que las grandes cosas deberían ser resueltas por los grandes funcionarios, quienes estaban ahí para resolver esos asuntos, de los cuales no debía preocuparme porque otros lo harían. Mis asuntos eran mi vida cotidiana: mi casa, mis hijos, mis cuentas que pagar.

Poco a poco, empecé a ver que, aunque yo me ocupaba de mis propios asuntos, aunque yo iba a trabajar de siete a tres en una universidad a la que mi padre me enseñó a amar “como si fuera tu casa”, (así me decía), aunque yo hacia todo con entusiasmo y prontitud, aunque mis alumnas me evaluaran como buena, aunque siguiera estudiando, aunque me pusiera a producir conocimiento, el dinero apenas alcanzaba para cubrir las cuentas.

Me di cuenta que los precios de las cosas aumentaban a un ritmo que mi salario no podía jamás alcanzar y entonces me pregunté  “¿porque pasa esto?” En ese momento mi vida cambió. No podía ignorar lo que pasaba delante de mis ojos: dejé en manos de otras personas lo que me correspondía atender a mí. Me di cuenta que nadie va a preocuparse por mi y por mis problemas, sino lo hago evidente. Entonces empecé a cuestionarlo todo.

Eso me fue creando enemistades. A nadie le gusta estar cerca de alguien que cuestiona todo, que señala las cosas que no funcionan bien. Y empezó a crecer el cerco de la indiferencia. Ignorarme es lo más fácil. Pero también me di cuenta que la fuerza personal, sumada a otras, podría ser una fuerza poderosa. Este sujeto colectivo no puede ignorarse. No es lo mismo una voz que cien. No es lo mismo una persona que se queja y reclama sus derechos que mil personas juntas. Me di cuenta que en el colectivo el lenguaje cambia y no era más el yo sino el nosotros, el nuevo sujeto que empecé a construir, que estamos construyendo ahora.

¿Que por qué peleamos? Por un salario mas justo, por el respeto a nuestras personas y por  tener permiso de decir lo que nos aqueja, porque no haya contaminación y porque se acaben los toros muertos en el ruedo y porque haya ciclovías adecuadas y porque nuestros gobernantes no se roben ni malgasten el dinero que les pagamos para gobernar. Peleamos para que no maten más periodistas y para que no desaparezcan mas estudiantes. Peleamos por nuestro derecho a vivir en paz.  Peleamos por los derechos de todos los humanos y porque se respeten. Vivimos tiempos difíciles. Tiempos en los que se han olvidado las reivindicaciones sociales por las cuales lucharon otros ante que nosotros. Peleamos por un mejor país , por un mejor Colima y por un mejor mundo donde vivir. ¿es mucho pedir?

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