Una bomba de tiempo

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La zona conurbada de Colima y Villa de Álvarez crece pero sin un enfoque metropolitano: falta una planificación que articule la movilidad en términos de transporte urbano público, peatonal y alternativo, y sobre todo que tenga una visión de desarrollo urbano integral y a futuro, acorde a las estimaciones demográficas.

¿Qué ha pasado? Pues que no se planifica. O -peor aún- se gasta cuantiosos recursos en planificaciones que nunca se concretan porque no hay continuidad en los proyectos, que varían de administración a administración, y más si divergen políticamente; también, en muchos casos, se ejercen recursos en obras que carecen de una visión metropolitana y las cuales, luego, se destruyen para construir otras que respondan a las necesidades: el Tercer Anillo es un ejemplo.

El asunto reviste importancia porque es ahora, en este momento, cuando el desarrollo urbano de los municipios de Colima, Villa de Álvarez, Cuauhtémoc, Comala y Coquimatlán debe converger armoniosamente para que en el futuro no se agraven los problemas que hoy nos afectan (las fallas en el transporte público y el incremento desproporcionado de vehículos que transitan –en el estado uno de cada dos habitantes tiene un carro—son consecuencias de esto).

Se requiere, por lo tanto, de una disposición de los alcaldes –sin partidismos- y los institutos de planeación –sin dilaciones- para realizar un trabajo conjunto y organizativo, con obras sustentables y que respondan al contexto social-urbano de estos cinco municipios, que dentro de 10, 20 años, formarán una sola mancha urbana.

Dos puntos
La metropolización de los cinco municipios antes mencionados puede ser uno de los ejes torales que impulse Ignacio Peralta durante su gobierno. Es un tema impostergable y que, poco a poco, tomará relevancia social. Si no se le atiende, por otro lado, se convertirá en una bomba de tiempo.

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