Corridas de toro: exhibición para vulgares e ignorantes

1666

El día de ayer, la mayoría de nuestros finos diputados aprobaron proteger los Festejos Charrotaurinos de Villa de Álvarez como patrimonio cultural intangible de nuestro estado, lo que significa, que las corridas de toros pueden seguir perpetuándose libremente. A lo que yo me pregunto ¿Los diputados cobran por legislar a favor de la mayoría de los ciudadanos o de sus propios intereses?

En septiembre de 2013, la encuestadora Parametría, exhibió en su Encuesta Nacional en vivienda y Representatividad, que el 73% de los encuestados se mostraron en contra de la realización de las corridas de toros, sin omitir que el 86% declaró estar en contra de que los animales se utilicen como entretenimiento, Entonces, ¿Por qué aprueban un espectáculo que tiene antecedentes de ser rechazado por una mayoría?.

No obstante, el evidentemente letrado diputado Javier Ceballos Galindo, declaró que los toros de lidia, “no se encuentra naturalmente dentro del reino animal”, a lo que quisiera dejar claro que se tiene registro de la existencia del toro de lidia desde el siglo XVII, y el hecho de que unos ganaderos españoles hayan seleccionado y reproducido entre sí a los toros más fuertes y bravos para ser usados como entretenimiento, no significa que tienen nuestro “copyright”; que no se confunda, la naturaleza lleva haciendo este proceso desde la composición de nuestro planeta y es un proceso conocido como “selección natural”.

Es menester recalcar, que el año pasado el Comité de los derechos del niño de la ONU, describió a la tauromaquia como “una forma de vulnerar los derechos de los niños” debido a la violencia que presencian en las corridas de toro y la forma en la que esto lastima su bienestar mental y emocional, ¿No deberían estar abolidas entonces? ¡Ah claro! Casi lo olvido, primero están los intereses económicos privados que el bienestar social de nuestro estado.

Para rematar, muchas de las personas que acuden a estos eventos son simplemente unos villamelones, que defienden este cruel y sádico espectáculo solo por una cuestión de “status” (mal inculcado por cierto). Por lo que vale la pena informarles, cómo las corridas de toros no representan una valiente lucha del hombre contra la bestia, no ante las diversas artimañas de las que actualmente se hacen los toreros para salir ilesos del ruedo, desde drogar al toro hasta apalearlo previo a la corrida, quizá entonces, se darían cuenta de lo ridículos que se ven gritando un “olé” muy extranjero, arriba de un palenque de petates.

Desafortunadamente en Colima, los festejos charrotaurinos se han preservado más por la derrama económica que le deja a los empresarios que por mantener una tradición que dé orgullo a los colimenses, y el hecho de que acorralar a un ser vivo y torturarlo hasta morir por mero entretenimiento sea una tradición, no significa que deba preservarse, incluso en varias ciudades de España se han abolido las corridas de toros.

Lo único que este tipo de espectáculos sangrientos y arcaicos demuestran es lo lejos que algunos sectores de la sociedad están de tener educación y el respeto hacia la vida, sea cual sea su forma, y yo me pregunto ¿Enseñarle a tus hijos que torturar y matar a un ser vivo inocente por diversión es correcto, es la forma en la que queremos dignificarnos como seres humanos?

Comentarios