Crónica de una derrota anunciada

1972

La jornada electoral del domingo 17 de Enero de 2016, pasará a los anales de la historia como la fecha en que la que, al menos en el papel, y antes de arrancar la campaña por la gubernatura, estuvo más cerca de lograrse la tan anhelada alternancia, que para algunos se ha vuelto un sueño, un discurso y para otros una obsesión.

Al menos en el papel y bajo la lógica panista, la elección sería un mero trámite, una simple suma y resta, de entrada Jorge Luis Preciado salía el día de su registro con la suma del Partido Humanista (comandado por José Blanco, hermano de un connotado panista) y su otrora candidato Barbazán y por la adhesión de David Munro que decidió ya no seguir al PT que volvía a su función de partido aliado del PRI.

El escenario cambió, Locho Morán y Movimiento Ciudadano, a diferencia de la campaña anterior, contaron en esta ocasión con una estructura, con grupos de voluntarios que salían a las calles de todo el estado a contagiar la alegría, que tocaban las puertas llevando el mensaje de que el cambio real era posible. Esa tal vez fue la apuesta más ambiciosa, se estaba logrando el objetivo: empatar por un lado lo que la gente repetía, de que Locho era el mejor candidato con la viabilidad de triunfo. A diferencia de la campaña anterior se percibía en el ambiente, con mayor claridad, que esta vez Locho podía ganar. De esa forma fue que se sumaron importantes liderazgos.

Quedará en los datos del grupo más cercano a Jorge Luis, quizá sólo en la mente de él y su compadre Zurroza, que efecto lograron con la implementación de la Campaña Negra, la más negra de la que se tenga registro en la historia de Colima. Que datos serían esos que con un mes de anticipación a la elección se dejaron ir cual perro rabioso a difundir por todos los medios acciones calumniosas contra Locho Morán y de paso, en menor magnitud, contra Nacho Peralta.

Por eso digo que a casi un mes de la jornada del Domingo anterior, Jorge Luis se sabía perdido. Lo demás es lo de menos, en su desesperación ante una campaña que no prendió, ante un candidato de Movimiento Ciudadano que se colaba como la verdadera opción de Cambio, ante la filtración de audios, sin duda por parte del PRI, en temas tan sensibles como la promoción del aborto, acto que moralmente es reprobable y que en Colima está penado, ante una estrategia desesperada por crecer a base de que sus adversarios cayeran, mediante el bombardeo de mensajes de texto difamatorios, llamadas que más parecieran de extorsión y nuevamente el volanteo de panfletos con supuestas declinaciones hacia su persona, daba señales claras del derrumbe de su candidatura.

La última gran apuesta, previa a la jornada, para tratar de salvar la elección, fue la orden que dio Jorge Luis a los alcaldes panistas de pedir licencia y sumarse de tiempo completo a operar en barrios y comunidades. Sólo Gabriela Benavides, alcaldesa de Manzanillo, no obedeció al mandamás de la sede de Av. de la Paz. Es de esperarse las consecuencias que tendrá esa desobediencia y el haber apoyado al candidato del PRI. Veremos si les tiembla la mano o de una vez por todas se atreven a expulsarla del partido.

¿Cuántos votos habrán comprado los alcaldes panistas?, ¿a qué costo?, ¿a cambio de qué?… ¿sería a cambio de obras?, ¿despensas?, ¿becas para niños de primaria?, ¿láminas?… lo que haya sido fue a cambio de nuestros impuestos, lo que si es seguro , es que esos 4 alcaldes que se fueron a campaña: Héctor Insúa, Yulenny Cortés, José Guadalupe García Negrete y Rafael Mendoza demostraron a la ciudadanía que más que ser servidores de miles de colimenses que les dieron su confianza, son servidores de un solo personaje que los hace a su antojo.

Y lo más triste para nuestra incipiente democracia, que hayan traído a Colima prácticas de otros estados como la quema de boletas en Tecomán, el robo de papelería electoral en Manzanillo o el intento de robo de urnas en otras partes del municipio de Colima. ¿Cuál era la lógica?, ¿tronar la elección? o ¿de qué se trataba?… Espero, por el bien de Colima, que esta haya sido sólo una amarga pesadilla. Deseo que esa práctica no haya llegado para quedarse.

A toro pasado, tal vez en el PAN se lamenten el no haber tomado la palabra a Locho Morán, cuando dijo estar dispuesto a apoyar a un tercero que no fuera Jorge Luis, a fin de logra la tan anhelada alternancia.

A toro pasado, y viendo el cochinero de campaña, afirmo, el PAN necesitará sacudirse a los que se metieron hasta la cocina y replantear que papel querrá jugar en el futuro, pues hoy por hoy sólo es una sucursal de una fracción del PRI.

Por lo pronto, a los ciudadanos nos toca dejar de ser pasivos y tomar un rol más activo, dejar de ver al gobernante como ese ser superior que todo lo sabe y al cual debemos admiración, para comenzar a verlo como lo que es, un personaje al que le hemos confiado el manejo de los recursos de todos, a fin de administrarlos de manera adecuada.

Por hoy, cerramos un capítulo más de la historia política de Colima, por hoy, sólo por hoy.

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