El TRIFE contra los cínicos y los torpes

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El huracán Patricia no registró pérdidas mayores (al menos referente a vidas humanas), pero la sentencia del TRIFE de anular la elección de gobernador en Colima dejó un montón de raspados, desahuciados e incrédulos que ya se saboreaban el hueso sexenal, sobre todo aquellos que después de años en la sombra, habían asegurado su regreso al control directo de recursos y poder a través de un poder ejecutivo que casi siempre puede exceder sus funciones.

El PAN celebró como cuando marcan un penalti a favor. En medio de la comparecencia de la secretaria de finanzas y administración, el congreso del estado reventó en gritos y aplausos que opacaron el ejercicio de rendición de cuentas de una de las dependencias que más cuentas debe a la sociedad. Carpetazo a las comparecencias pues ahora urge la elección

Bien hace una parte de la sociedad en quejarse por las molestias financieras y procedimentales de una nueva jornada electoral. Otra vez propaganda vulgar pero efectiva, o través frases ridículas pero que movilizan, otra vez primeras planas y preocupaciones concentradas en el juego de la silla.

Y es que la clase política aun no ha podido traducir a la ciudadanía qué ventajas tiene esta anulación más allá del revanchismo político. Quizás una lúcida pregunta hecha en las redes sociales nos alumbre un poco: La anulación de la elección ¿nos ayuda a ganar parcialidad y la puesta en marcha de una posible elección más responsable?

Si las decisiones del TRIFE se orientaran en este sentido, cada periodo electoral habría montón de anulaciones. La injerencia de funcionarios de gobierno en una elección es algo prácticamente imposible de impedir. Elección tras elección, sea al partido político que se mire, hay tácticas y estrategias para asegurar la continuidad de un proyecto político.

Claro que unos son más cínicos que otros, y también hay quienes a pesar de no tener proyecto alguno, simplemente quieren seguir entronizándose en dónde hay dinero, influencia y protección.

Podríamos decir entonces que el Tribunal castiga a los cínicos y a los torpes, y ambas características han guiado no solo el gobierno de Mario Anguiano y sus funcionarios, sino que son cualidades recurrentes en el tradicional actor político colimense. Pero habrá que entenderlos en su contexto y trayectoria, durante años han estado acostumbrados a hacer lo que se les antoja, y parece que son una especie con poca adaptabilidad al cambio.

Nacho puede volver a ganar o Preciado revertir el resultado, es matemáticamente imposible otra alternativa, aunque la política es un arte que permite cambiar los horizontes. Las fracciones políticas de PRI y PAN tendrán que recurrir a todo tipo de alianzas que podrían modificar su formación inicial y sus programas políticos, claro, si los demás actores asumen esta estrategia.

Lo que seguramente no sufrirá modificaciones es la avalancha de gastos excesivos, el clientelismo y el uso de los aparatos de poder durante las campañas y la jornada electoral. Los torpes y los cínicos tendrán que andarse con cuidado, y esos probablemente son los más interesados en el resultado final de la nueva elección a gobernador.

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