¿Será Nacho o será Fede?

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La persistencia pública de la incógnita por el futuro candidato del PRI a gobernador en Colima bien puede dar cuenta de lo faccioso de nuestra sociedad, y sobre todo, de los medios de comunicación; o bien es muestra de un sistema político que pese a todo, no deja de tener al PRI como centro de su funcionamiento.

Y es que con poder de veto en los medios de comunicación hegemónicos, con un control clave en las dirección de la universidad pública y los institutos de formación escolar, con un aparato corporativo de sindicatos blancos y con cientos de mecanismos de cooptación de la iniciativa civil, no es tan difícil entender lo más de 60 años de permanencia priista en el gobierno estatal.

Pero también hay una oposición política que piensa al poder como un monopolio a disputar, por lo que tiene que recurrir al Revolucionario Institucional como referente, y siempre terminará negociando con el partido-gobierno o alguno de sus tantos actores y grupos que lo legitiman.

Solo de esta forma podríamos explicar que en ciertos escenarios se piensa a Ignacio Peralta como un actor que puede renovar y fortalecer las posibilidades del Virgilio Mendoza como candidato del PAN a la gubernatura. ¿Pasará algo parecido con el disminuido Rogelio Rueda y su relación con los Vizcaino?

En Colima hay al menos tres exitosos casos de partido-empresa: el PANAL, el PVEM y el PT. Estos partidos sobreviven (con puestos y dinero) solo a razón de ser la sombra del PRI en los procesos electorales y a causa de ser un eficiente aliado durante los periodos de gobierno.

Pero en nuestro universo político también existen los actores sustancialmente anti priistas, o sea, que en teoría su posición es de total distancia con este partido. Paradójicamente estos actores existen a condición de la fuerza de su enemigo, pues más que enarbolar un conjunto de propuestas alternativas de gobierno, son los portadores de una buenas prácticas que la raza priista no tiene. Y entonces todo tiene que ver nuevamente con el PRI.

Sería útil también pensar en los ciudadanos priistas por inercia o resignación, pues para estos, son más fundamentales los reacomodos de poder en el Revolucionario Institucional, ya que eso determinará que tan cerca pueden quedar -mediante sus amigos- de la toma de decisiones y las prebendas del poder: empleos temporales, asignación de contratos, plazas de trabajo, balones para el futbol, gestiones rápidas para la colonia…

¿Y entonces será Nacho o será Fede?

¿Será el malvado y eficiente centro contra el popular e improvisado pueblo priista?

¿Será Moreno Peña o Mario?

Aquí aparecen los debates en los que se ve envuelta la opinión pública como caja de resonancia de los golpes de simplificación de los sicarios periodísticos y analíticos locales: que si uno traerá mas inversión privada, que si otro es muy buena gente, que lo que se necesita es eficiencia, que no, que lo necesario es la sensibilidad…

Si nos atenemos a lo certero de la sabiduría popular, al final no importa que el candidato del PRI sea un pollo, pues con una maquinaria electoral aplastante, con la voluntad de las instituciones burocráticas doblada, con una oposición fragmentada por sus ansias de puestos y con una ciudadanía mínima o desencantada, Nacho o Fede son parte del debate más banal, simplista e infructuoso que podemos ver sobre nuestro futuro como sociedad.

Al final no importa el reciclaje de los grupos políticos de siempre ni el proyecto político que mimetiza al PRI perfectamente con el PAN, su supuesto enemigo histórico. Al final no importan las redes de corrupción de siempre, ni las reformas constitucionales promovidas por el gatopardismo, ni el coorporativismo intocado por el PRI-Gobierno.

No importa el modelo y los actores detrás de la deuda, del olvido del campo y el desempleo estructural.

¿Qué importan las agendas fragmentadas que impulsa la ciudadanía en materia de derechos humanos, medio ambiente o urbanismo? ¿Qué importan las iniciativas de reconstrucción de las relaciones económicas, culturales y políticas que se gestan en una sociedad que experimenta alternativas a la prisión partidos-elecciones?

El rumbo político y las estructuras de poder son lo de menos, el gran problema es si será Nacho o Fede.

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